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Las sombras de las luciérnagas.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras de las luciérnagas
eran la voz de su suerte,
se giraba su huella en torno a mi cuerpo.
Las luces las tenemos para invocar al cuerpo;
no somos solamente pequeños insectos de luz,
somos hadas de la suerte
pero volamos entre sonrisas de oro;
tenemos la palabra invocada en las venas,
decimos lo que queremos entre el arte de llamas.
En la naturaleza tenemos los amuletos clavados en sangre,
decimos a los besos cómo son los sueños hechos en nuestro amanecer;
es cuando la lluvia nos da un beso en los poros de nuestro arte,
es así cuando le doy el cantar de un amor que presiona a mis arterias.
Es así cuando las venas del sol incendian mi hábitat,
las tumbas de nuestros dioses se acentúan entre nuestras oraciones,
es cuando tenemos el ejemplo de ver subir a los peldaños de nuestros horizontes,
que derraman la arcilla de sus tierras prometidas;
se incrustan nuestras palabras en las voces,
se inclinan las llamas hasta derramar a la voz desnuda
al canto de una diosa
al amor de un soneto
que vigila nuestras llamas crujientes
con el sonido del fuego
la música volaba en la imaginación;
no pecaban en las sombras
porque el verdadero arte de las sombras de las luciérnagas
era el juramento
que eclipsaba las palabras con la música
melodías
que nunca acaban
melodías apadrinadas
melodías que venían de un tiempo
de una flor de amuletos
de rogantes cantos al amor
mediante curvas al deseo
y juramentos a la muerte
hasta despegar las alas
y volar fundiendo al cielo con el arco iris
eso es el amor
esas son las luciérnagas
así hasta saciar a sus sombras
liberadas hasta su lealtad
su arte
su dolor
su suerte
y su invocación.
Este poema contiene mucha magia...
Las sombras de las luciérnagas
eran la voz de su suerte,
se giraba su huella en torno a mi cuerpo.
Las luces las tenemos para invocar al cuerpo;
no somos solamente pequeños insectos de luz,
somos hadas de la suerte
pero volamos entre sonrisas de oro;
tenemos la palabra invocada en las venas,
decimos lo que queremos entre el arte de llamas.
En la naturaleza tenemos los amuletos clavados en sangre,
decimos a los besos cómo son los sueños hechos en nuestro amanecer;
es cuando la lluvia nos da un beso en los poros de nuestro arte,
es así cuando le doy el cantar de un amor que presiona a mis arterias.
Es así cuando las venas del sol incendian mi hábitat,
las tumbas de nuestros dioses se acentúan entre nuestras oraciones,
es cuando tenemos el ejemplo de ver subir a los peldaños de nuestros horizontes,
que derraman la arcilla de sus tierras prometidas;
se incrustan nuestras palabras en las voces,
se inclinan las llamas hasta derramar a la voz desnuda
al canto de una diosa
al amor de un soneto
que vigila nuestras llamas crujientes
con el sonido del fuego
la música volaba en la imaginación;
no pecaban en las sombras
porque el verdadero arte de las sombras de las luciérnagas
era el juramento
que eclipsaba las palabras con la música
melodías
que nunca acaban
melodías apadrinadas
melodías que venían de un tiempo
de una flor de amuletos
de rogantes cantos al amor
mediante curvas al deseo
y juramentos a la muerte
hasta despegar las alas
y volar fundiendo al cielo con el arco iris
eso es el amor
esas son las luciérnagas
así hasta saciar a sus sombras
liberadas hasta su lealtad
su arte
su dolor
su suerte
y su invocación.
Me han deleitado tus palabras
Muy buen poema Sergio, sigue adelante. Felicitaciones.
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