Asklepios
Incinerando envidias
Las sombras descarnadas e incapaces ya de disimular su fatiga suplicaron, por última vez, ser rescatadas, aun conscientes de la dificultad y el peligro que suponía conseguirlo, ya que para ello se requería, cuando menos, acallar el vacío, recompensar, y no de cualquier manera sino de la forma más sincera y espléndida posible, a las sirenas y reconstruir las primaveras.
Inesperadamente, ante todos, se presentó la Poesía. Hasta entonces, muchos fueron los que de mil y una maneras lo intentaron todo, aunque sin éxito alguno.
La simple y repentina aparición de la Poesía fue suficiente para restaurar la perdida normalidad. Desde entonces, por esto es que las sombras son tan agradecidas.
Inesperadamente, ante todos, se presentó la Poesía. Hasta entonces, muchos fueron los que de mil y una maneras lo intentaron todo, aunque sin éxito alguno.
La simple y repentina aparición de la Poesía fue suficiente para restaurar la perdida normalidad. Desde entonces, por esto es que las sombras son tan agradecidas.