Nommo
Poeta veterano en el portal
Sin techo, sin cobijo.
Sin locomotora de vapor.
Sin una chocolatada de bienvenida.
Sin rancho grande. Y sin calzones de lana y de cuero.
Mendigo.
Pido limosna. Me quito el sombrero y saludo a la afición.
Saco, de mi chistera, un conejo blanco.
Que come una zanahoria.
Y miro la hora, en mi reloj. Lo llevo en un bolsillo de la chaqueta desgastada y sin mangas.
Mis guantes, agujereados. Mi mirada, como la del viejo instructor de Oliver Twist.
No robarás.
No darás falso testimonio ni mentirás.
No codiciarás los bienes ajenos. ¡ Oh !
Mandamientos de la ley de Dios: ¡ Qué va a ser de mí ! Moisés, postrado estoy en el monte Carmelo.
Sin locomotora de vapor.
Sin una chocolatada de bienvenida.
Sin rancho grande. Y sin calzones de lana y de cuero.
Mendigo.
Pido limosna. Me quito el sombrero y saludo a la afición.
Saco, de mi chistera, un conejo blanco.
Que come una zanahoria.
Y miro la hora, en mi reloj. Lo llevo en un bolsillo de la chaqueta desgastada y sin mangas.
Mis guantes, agujereados. Mi mirada, como la del viejo instructor de Oliver Twist.
No robarás.
No darás falso testimonio ni mentirás.
No codiciarás los bienes ajenos. ¡ Oh !
Mandamientos de la ley de Dios: ¡ Qué va a ser de mí ! Moisés, postrado estoy en el monte Carmelo.
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