Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Las vidas flojas
El tiempo está llamando a nuestra puerta.
Los árboles quedaron sin las hojas.
No sabes cómo añoro, vida muerta,
volver a detenerme en tus alforjas.
Un viento nos congela aquella huerta
cubil de los aromas, rosas rojas,
las flores del amor, batalla cierta,
que cortó en circular, las vidas flojas.
Será que el ser sucumbe ante el dolor
y nada hay, salvo amor, que lo detenga;
quizá quede algún iris sin color
que ni la sombra cauce lo sostenga,
y pueda esclavo el ser, un atanor,
con pulso impás, jardín que me entretenga.
El tiempo está llamando a nuestra puerta.
Los árboles quedaron sin las hojas.
No sabes cómo añoro, vida muerta,
volver a detenerme en tus alforjas.
Un viento nos congela aquella huerta
cubil de los aromas, rosas rojas,
las flores del amor, batalla cierta,
que cortó en circular, las vidas flojas.
Será que el ser sucumbe ante el dolor
y nada hay, salvo amor, que lo detenga;
quizá quede algún iris sin color
que ni la sombra cauce lo sostenga,
y pueda esclavo el ser, un atanor,
con pulso impás, jardín que me entretenga.