Salvador Desoler
Poeta recién llegado
Y érase...en un lugar de mares escondidos
Un chico esperanzado se dejo engañar por ojitos penetrantes
Y de pronto armo sus maletas de ropa sucia
Y se cargo de sueños y latidos
Y las visiones de una innombrable aparecieron cada mañana
Y si los miedos eran fuertes,
Una llamada bastaba, un suspiro o la palabra
Y el chico esperanzado caminaba ciego,
Propulsando sus hazañas con los motores del amor,
O, en su defecto, las llamas de los ojos penetrantes
Y esas visiones,
La maraña de amaneceres nublados,
Las lágrimas y miedos, no bastaron para detenerlo
Y es así como llega a su destino,
Y de pronto las visiones comienzan a transparentarse
Y las visiones de una innombrable aparecieron cada mañana
Después de una pesadilla de una larga noche de días,
Despertó agitado
Lanzó a la pared sus sueños,
Y gritó como un ave en peligro.
Y las visiones de una innombrable comienzan a desaparecer cada mañana.
Un chico esperanzado se dejo engañar por ojitos penetrantes
Y de pronto armo sus maletas de ropa sucia
Y se cargo de sueños y latidos
Y las visiones de una innombrable aparecieron cada mañana
Y si los miedos eran fuertes,
Una llamada bastaba, un suspiro o la palabra
Y el chico esperanzado caminaba ciego,
Propulsando sus hazañas con los motores del amor,
O, en su defecto, las llamas de los ojos penetrantes
Y esas visiones,
La maraña de amaneceres nublados,
Las lágrimas y miedos, no bastaron para detenerlo
Y es así como llega a su destino,
Y de pronto las visiones comienzan a transparentarse
Y las visiones de una innombrable aparecieron cada mañana
Después de una pesadilla de una larga noche de días,
Despertó agitado
Lanzó a la pared sus sueños,
Y gritó como un ave en peligro.
Y las visiones de una innombrable comienzan a desaparecer cada mañana.