Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Latidos perdidos
I
Iban las voluntades dispuestas
a batallar en hondos desastres;
quítenles las estrellas,
aparten el sol que nos arde,
y llueva sin nubes, arena,
y sea la tierra nueva
El campo lleno de sangre,
la vida ahogándose entera;
el cielo muriendo, viruela
de intrusa dolencia intratable.
Medir el fiel de alabanza,
la línea impuesta de Marte
herida forzada por lanza;
grito en los indios que comen
y devuelven a un dios la energía,
sintiendo el temor a los hombres
guerreros de equinos infames.
Vestidos de sol agonía
nos traen sus nuevas y achaques
diciendo sus ave marías;
dispuestos de noche, de día,
y el virus Santiago al ataque.
II
Esta vez no sé qué hacer,
si me da que la estatina,
de esterol por el comer,
es mejor la medicina
de ayunar e ir a correr.
Será buena la sardina,
y también el no ceder,
a la mala nicotina
y alquitranes de poder.
Que tengo alto el cole malo,
cole bueno quiero ver;
con los medios dando el fallo,
yo aprendiendo sin saber.
Confiaré en el docto sano,
o más bien del docto ser,
que el remedio es todo vano
si la toma es un deber.
III
Desde el alto campanario
donde el pájaro se anida,
veo esclavos traicioneros
en estados que se mudan.
Deberé subir más alto,
y al llegar al alba muda,
gritaré con un gran salto
que me lleve hasta la vida.
Es posible una batalla
en la mar que está profunda;
el secreto es dar la talla
entre el agua envenenada...
Si en las olas va rotunda,
en mi labia está la falla
porque abierta está la herida,
y mi sangre en mar abunda,
con un viento que no calla
ni detiene su estampida.
Si después de enamorarte
no consigo de tu vida
sino un tango de querida,
es amor tan sólo amarte...
Indulgencia de la herida
necesaria en otra parte;
el emblema de tu arte
en la flor tan colorida.
IV
En este día de lluvia
mi corazón, que ya es viejo,
siente nostalgia
de los latidos perdidos
sin el balcón de tu cielo.
Por esta oscura ladera
de incognoscible recinto,
tu luz es la única espera
en singular laberinto.
Y en esa araña, cualquiera,
se pierde en mañanas de ayer,
con un pasado que muera
cuando al presente ha de volver.