Lazaretos urbanos del siglo XXI

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
LAZARETOS URBANOS DEL SIGLO XXI

«Un varón de 39 años fue hallado muerto en un cajero automático
en la madrugada de ayer.
Al parecer se trata de un indigente
muy conocido por los vecinos del barrio.
Fuentes policiales apuntan a (…)»



No existe la palabra compasión

para aquellos cuyo epitafio les fue escrito al nacer.

Cómo es posible que los cráteres bubónicos
incrustados al cuero de tus piernas
no agitaran el salón de nuestras consciencias.
Cómo es posible que las fumarolas rosadas
que emergían de entre las cárcavas
de tu frente prematuramente vieja
no alcanzaran la suficiente cota de indignidad.

Ni la letrina perpetua regando el paúl de tus perneras,

ni el musgo seco adherido a la roca de tu mirada,
oscilante,
con ese relajo que precede a la muerte
al compás de los colgajos que velaban tu calavera.

Nada, nada, nada fue bastante, nada.
En tu lamentable agonía
demasiado nunca fue suficiente.

Fuiste un funámbulo sin arnés
suspendido sobre un alambre de impenetrable tristeza
entre una montaña de inmensa soledad
y una cumbre de jeringas redentoras.
Te mataste 100 veces y en tan solo 50 resucitaste.
¿Qué coño esperar de semejante historial?
Tu futuro estaba escrito con probabilidad de uno.

¿Qué fue de aquellos que te jalearon a escalar sin cuerda
aquellas brillantes placas de cristal desplomadas?
Se marcharon sin mirar atrás
a la teta de sus madres
y al abrigo de sus padres.
Ahora son banqueros, profesores de filosofía, ingenieros,
camareros, abogados, policías,
y tú te quedaste solo
firmando el acta de tu suicidio
ante el notario de tu destino.
Y así fue.

De camino a tu cajero
reflexiono acerca de cuánto daño ha hecho la limosna,
placebo de naftalina
que aplaca remordimientos;
¿y de la justicia?
si te he visto no me acuerdo.

—¡Ya era hora!, por fin limpiaron esta pocilga—
rezonga una señora frente a tu lazareto
sujetando un pequinés con abrigo.

Y mientras saco dinero
recuerdo aquella luz de tu radiante sonrisa
y de cómo eras el más listo de todos nosotros,
porque aunque parezca mentira
también fuiste niño.

Y me siento un autómata hipócrita fabricado
por esta sociedad de mierda
cooperante necesaria de tu muerte.

Te imagino,
ahora,
tan tarde,
levitando entre las tremolinas
de solitarias bocanas,
o en el costado de un tren de mercancías
surcando la noche hacia ninguna parte.

Me imagino,
ahora,
demasiado tarde,

cómo te fuiste

en la más absoluta

y mísera





soledad.







Kalkbadan, 4 de enero de 2015





 
Última edición:
¡ESTREPITOSO! Pobre hombre. Es cierto que utilizan los cajeros para vivir, para refugiarse de la intemperie, aquí también pasa. Habría que ir al "origen" dela cuestión, que es por qué hay cada vez más indigentes, ya que el mismo sistema inhumano capitalista salvaje se dedica a FABRICARLOS. Todos los días, miles de seres descienden debajo del umbral de la pobreza, pobreza que el sistema fabrica todos los días con la materia prima de la injusticia. Sólo cada día mueren unos 30.000 de hambre y enfermedades relacionadas con el agua en un planeta denominado Tierra cuyo 71% es agua. ¡Sí! Treinta mil seres por día mueren de inanición y sequía, el equivalente a 10 torres gemelas cada día y nadie puede evitarlo.
Es muy triste la situación, estrepitosamente reflejada en tu texto, que conmueve hasta las lágrimas.
 
A menudo, para muchos, el mundo se convierte en una selva demasiado gigante y hostil para poder sobrevivir en ella.
En un futuro, quizás utópico, y lejano, imagino que el humano será más humano, y las sociedades también serán más humanas y protectoras con el individuo (sobre todo con los más frágiles y desafortunados).
Nunca he sido de los que dicen que la culpa la tiene siempre la sociedad, pero en muchas ocasiones sí es así (o por lo menos no ayuda lo que debería para salir del pozo).

Excelentes y conmovedoras letras, Andreas. Un fuerte abrazo, compañero.
 
Última edición por un moderador:
¡ESTREPITOSO! Pobre hombre. Es cierto que utilizan los cajeros para vivir, para refugiarse de la intemperie, aquí también pasa. Habría que ir al "origen" dela cuestión, que es por qué hay cada vez más indigentes, ya que el mismo sistema inhumano capitalista salvaje se dedica a FABRICARLOS. Todos los días, miles de seres descienden debajo del umbral de la pobreza, pobreza que el sistema fabrica todos los días con la materia prima de la injusticia. Sólo cada día mueren unos 30.000 de hambre y enfermedades relacionadas con el agua en un planeta denominado Tierra cuyo 71% es agua. ¡Sí! Treinta mil seres por día mueren de inanición y sequía, el equivalente a 10 torres gemelas cada día y nadie puede evitarlo.
Es muy triste la situación, estrepitosamente reflejada en tu texto, que conmueve hasta las lágrimas.

Hola Skyeyes:
Efectivamente la desigualdad es cada vez más bestia, y no, no todo vale para salir de la crisis si es a costa de que la mitad del país, —los de siempre, y muchos más—, se queden en la miseria más absoluta. Cada vez más pobreza y penuria, y una vez se entra en la indigencia nadie —salvo la familia—, con suerte, acudirá en tu ayuda. El destino está prácticamente escrito. Y ésta es una realidad generalizada en el mundo en el que vivimos.

En aquella España tan evolucionada y moderna, de la que se decía que era la envidia de Europa, en pleno "auge económico" crecían como nunca barrios inmundos en los que los niños pateaban jeringas y jugaban junto a covachas en las que yonquis vendían su cuerpo a cambio de la dosis. Ahora, en la depresión, el panorama es desolador. Aquella inmundicia es ya una pandemia, y cada vez son más los que no tienen nada. Es triste, Skyeyes, que el patio de la casa de uno tenga que llenarse de indignidad, que tenga que llegar el olor a morgue y el zumbido de las moscas para comprender que la situación es lamentable. Uno se sorprende de su propia perplejidad hipócrita, convertido en un autómata más de la fábrica indolente de la injusticia.

Quizá hace treinta años uno dependía más de sí mismo para salir del fangal. Sus propias capacidades y esperanzas eran un resorte real para dejar atrás una delicada situación provocada por la razón que fuere. Ahora el sistema globalizado y elitista no lo permite, ni parece que le interese lo más mínimo; eso de la igualdad de oportunidades es hoy más que nunca una falacia.
Que hay que recaudar, pues tiramos del gasto en educación. ¿Existe algo más anticíclico con la crisis que la formación?, pues se suben las tasas. Se recauda y recorta aun a costa de que las aulas de integración social queden sin la debida cobertura, y al autista, o al chaval con un mínimo, y reversible, retraso en la comunicación se le deja a merced de la frustación y del grupo, que no tendrá compasión con ellos.

No sé, es triste.

Saludos, compañero.
 
Última edición:
A menudo, para muchos, el mundo se convierte en una selva demasiado gigante y hostil para poder sobrevivir en ella.
En un futuro, quizás utópico, y lejano, imagino que el humano será más humano, y las sociedades también serán más humanas y protectoras con el individuo (sobre todo con los más frágiles y desafortunados).
Nunca he sido de los que dicen que la culpa la tiene siempre la sociedad, pero en muchas ocasiones sí es así (o por lo menos no ayuda lo que debería para salir del pozo).

Excelentes y conmovedoras letras, Andreas. Un fuerte abrazo, compañero.

Totalmente de acuerdo, Luis.
La situación actual es la de una selva en la que no existe compasión. Vamos, un sálvese quien pueda, menos el que nace pobre, que ya sabe lo que le espera; y no se trata de resignación, sino que en verdad lo tiene muy jodido.
Esperemos que en el futuro el humano sea más humano, o tal vez que el humano sea menos humano y más ético.
Un abrazo y Feliz año, compañero.
 
Última edición:
Versos doloridos , impotentes e incluso culpables por un "relativo" bienestar y una ceguera a destiempo para esos lazaretos que se cronifican en las ciudades mas allá de la cuarentena y se acaban convirtiendo en hogar, invisible cuando no despreciado por la mayoría de las conciencias.
Tu poema Andreas no solo es triste y real también transmite desesperación y rabia por esa humanidad cada vez menos humana.
Abrazos Poeta
 
Un poema realmente impactante, amigo; me has dejado como noqueado de un puñetazo. Este poema es, a pesar de su dureza, de un lirismo extremo.

Te dejo esta pequeña estrofa que me ha llegado esepcialmente:

Nada, nada, nada fue bastante, nada.
En tu lamentable agonía
demasiado nunca fue suficiente.


Gracias por editar, amigo.

Un abrazo.
 
Versos doloridos , impotentes e incluso culpables por un "relativo" bienestar y una ceguera a destiempo para esos lazaretos que se cronifican en las ciudades mas allá de la cuarentena y se acaban convirtiendo en hogar, invisible cuando no despreciado por la mayoría de las conciencias.
Tu poema Andreas no solo es triste y real también transmite desesperación y rabia por esa humanidad cada vez menos humana.
Abrazos Poeta

Hola Compañera, lo dijiste todo. Es lamentable la indiferencia ante la miseria que se amontona hoy en día en cada esquina.
Qué lejos estamos del amarás al prójimo como a ti mismo
Bueno Valen, un abrazo, y sigue bien.
 
Un poema realmente impactante, amigo; me has dejado como noqueado de un puñetazo. Este poema es, a pesar de su dureza, de un lirismo extremo.

Te dejo esta pequeña estrofa que me ha llegado esepcialmente:

Nada, nada, nada fue bastante, nada.
En tu lamentable agonía
demasiado nunca fue suficiente.


Gracias por editar, amigo.

Un abrazo.

Estimado Juan, me alegra enormemente la huella que dejas en este poema.
Un abrazo, amigo.
 
"No existe la palabra compasión
para aquellos cuyo epitafio les fue escrito al nacer."

Qué jodido es comentar la puñetera y dolorosa verdad,
me quedé sin palabras,volveré...
Muy bueno, un abrazo,compañero
 
Última edición:
Días antes leí y medité mucho sobre estas letras.
Preferí guardar silencio por cuanto la violencia cada día iba escalando, y comentar una narración tan íntima, cruda y real, podía ser fácilmente malinterpretada.
Pero al demonio... lo que debe decirse no se debe callar.

Reflejas el mundo como es, lleno de aprovechados y desafortunados, quienes día a día juegan una ruleta (propia) inmersa en una ruleta más grande y difusa (los nuestros) sobre una gran mesa de casino con muchos más apostadores.
El mundo real es duro, trabajoso, cruel... y sus leyes naturales son inflexibles.
Cerrar los ojos a esta realidad es pecar de mortal ingenuidad.
Pero el hecho de llamarnos humanos, de necesitar de otros para subsistir, y reconocer que las individualidades son buenas solo en actos individuales... nos somete a que debemos socializar, bien sea para nuestro propio beneficio o de los nuestros.
Por ello los conceptos de igualdad, de justicia, de fraternidad, de solidaridad, de cordialidad son tan necesarios.
Claro está que sobre la utopía humana se yergue el más profundo instinto apenas las leyes naturales se aplican... o peor aún, cuando nosotros lo despertamos sin desenfreno ni necesidad.

Un abrazo kalkbadan.
 
Última edición:
Días antes leí y medité mucho sobre estas letras.
Preferí guardar silencio por cuanto la violencia cada día iba escalando, y comentar una narración tan íntima, cruda y real, podía ser fácilmente malinterpretada.
Pero al demonio... lo que debe decirse no se debe callar.

Reflejas el mundo como es, lleno de aprovechados y desafortunados, quienes día a día juegan una ruleta (propia) inmersa en una ruleta más grande y difusa (los nuestros) sobre una gran mesa de casino con muchos más apostadores.
El mundo real es duro, trabajoso, cruel... y sus leyes naturales son inflexibles.
Cerrar los ojos a esta realidad es pecar de mortal ingenuidad.
Pero el hecho de llamarnos humanos, de necesitar de otros para subsistir, y reconocer que las individuales son buenas solo en actos individuales... nos somete a que debemos socializar, bien sea para nuestro propio beneficio o de los nuestros.
Por ello los conceptos de igualdad, de justicia, de fraternidad, de solidaridad, de cordialidad son tan necesarios.
Claro está que sobre la utopía humana se yergue el más profundo instinto apenas las leyes naturales se aplican... o peor aún, cuando nosotros lo despertamos sin desenfreno ni necesidad.

Un abrazo kalkbadan.

Hola Dragón:

Dices bien: lo que debe decirse no se debe callar. Mucha tela que cortar en el tema que expones.

Esa necesidad de socializar a la que haces referencia para mí es clave, pues es la que me permite tener un hálito de optimismo de que esto pueda cambiar.

Lo colectivo ha quedado relegado por la codicia individualista, y así un 1 % de la población mundial atesora la riqueza del 99 % restante. El mundo real es duro, trabajoso y cruel, sí, pero yo diferencio completamente las leyes naturales, que está ahí desde que todo esto comenzó, entendidas como las leyes científicas que van dando explicación día a día —intentándolo al menos— al comportamiento de la naturaleza, de las leyes naturales como conjunto de doctrinas morales, políticas, económicas, que en la actualidad rigen la sociedad humana, y éstas últimas entiendo que son perfectamente mudables en función de las circunstancias vitales. Estoy contigo con que uno no debe cerrar los ojos a esa NUESTRA REALIDAD, asunto que a veces no es fácil, porque el individualismo generalizado que “axiomatiza” la sociedad actual, parece que ha practicado una lobotomía en la región compasiva del cerebro humano.

La naturaleza tiende al caos, a ese desorden-ORDENADO en el que rige el equilibrio energético. Nosotros combatimos de forma artificiosa esa entropía que irreversiblemente nos lleva a la muerte. Somos un cascaron de nuez en una tormenta perfecta. Pero a donde quiero llegar, Dragón, es que el combate bajo mi punto de vista no se está librando de forma eficaz. La desigualdad social es bestial, —y va en aumento—; el recurso natural se acaba, la intervención maligna del ser humano en el clima es difícilmente discutible… y precisamente en esta última cuestión la desigualdad tiene una influencia capital, porque a ver quién es el guapo que le exige a los Vietnamitas, por poner un ejemplo, que cumplan con el protocolo de Kioto.

En definitiva, no creo que el espíritu humanista entendido como la integración de los valores humanos que citabas en tu comentario sea una utopía, sino precisamente es, en mi opinión, parte de la solución de este mundo terriblemente injusto en el que vivimos. Debemos aspirar al desarrollo pleno de los potenciales humanos, tanto colectivos como individuales.

Con los poderosos más poderosos que nunca, y con ese tirano global que tiene como nombre “los mercados”, no será tarea fácil cambiar de modelo, pero creo que existen fundamentos lógicos para que así sea. Entiendo que está en juego nuestra propia existencia, y ¿qué mayor jerarquía en el instinto humano que el de la supervivencia? También puede ser que para cuando se considere necesario cambiar de rumbo sea demasiado tarde.

La verdad, Dragón, es que no tengo la menor idea de qué va a ser de la humanidad. Sencillamente deseo que evolucione para bien, por mis hijos (efectivamente me veo sometido, como bien comentabas, a socializar, pero creo que ES el camino, que no tiene por qué ser neutralizado por nuestros “bajos instintos”). En todo caso a veces soy profundamente pesimista, y me vienen a la memoria aquellos versos de «Cambalache», y me repito que vaya falacia aquello de que amarás al prójimo como a ti mismo, y aprovecho para escribir el poema anterior. Pero en algunos instantes me reconozco en el optimismo de que un mundo más justo es posible y que habrá que aportar para que así sea. Resulta perverso continuar con el rumbo actual, hace falta una revolución social que con firmeza diga que ya basta.

A lo mejor es cierto que existe un atávico instinto de supremacía individual alimentada por la absurda levedad de la vida, y que se materializa en el sálvese quien pueda, y que el que venga detrás, hijo del futuro —siempre tan desconsiderado con la vida—, que limpie la porquería, si quiere.

Un saludo, y gracias por comentar.
 
Última edición:
Es muy muy muy bueno , de los que más me han gustado en este foro-personalmente- no se va por las ramas ni cuenta cuentos , aquí hay verdades como templos , hay quien nace marcado en barrios como carne de cañón siempre con la misma rueda , violencia , desatención , paro ,droga , reformatorio , cárcel y comisaría ... menos mal ya podrán descansar los ciudadanos decentes , a muerto otro delincuente , de los que hemos fabricado en este mundo de pirañas ... gente .

Enhorabuena por su visión tan clara de esa capa de la sociedad , olvidada , enhorabuena por su sensibilidad y enhorabuena por su conciencia y su decencia en denunciar tanta vergüenza :

Likiniano .
 
un poderoso poema, que encierra tanto de esta amarga vida que llevamos, muy potente, saludos
LAZARETOS URBANOS DEL SIGLO XXI

«Un varón de 39 años fue hallado muerto en un cajero automático
en la madrugada de ayer.
Al parecer se trata de un indigente
muy conocido por los vecinos del barrio.
Fuentes policiales apuntan a (…)»



No existe la palabra compasión

para aquellos cuyo epitafio les fue escrito al nacer.

Cómo es posible que los cráteres bubónicos
incrustados al cuero de tus piernas
no agitaran el salón de nuestras consciencias.
Cómo es posible que las fumarolas rosadas
que emergían de entre las cárcavas
de tu frente prematuramente vieja
no alcanzaran la suficiente cota de indignidad.

Ni la letrina perpetua regando el paúl de tus perneras,

ni el musgo seco adherido a la roca de tu mirada,
oscilante,
con ese relajo que precede a la muerte
al compás de los colgajos que velaban tu calavera.

Nada, nada, nada fue bastante, nada.
En tu lamentable agonía
demasiado nunca fue suficiente.

Fuiste un funámbulo sin arnés
suspendido sobre un alambre de impenetrable tristeza
entre una montaña de inmensa soledad
y una cumbre de jeringas redentoras.
Te mataste 100 veces y en tan solo 50 resucitaste.
¿Qué coño esperar de semejante historial?
Tu futuro estaba escrito con probabilidad de uno.

¿Qué fue de aquellos que te jalearon a escalar sin cuerda
aquellas brillantes placas de cristal desplomadas?
Se marcharon sin mirar atrás
a la teta de sus madres
y al abrigo de sus padres.
Ahora son banqueros, profesores de filosofía, ingenieros,
camareros, abogados, policías,
y tú te quedaste solo
firmando el acta de tu suicidio
ante el notario de tu destino.
Y así fue.

De camino a tu cajero
reflexiono acerca de cuánto daño ha hecho la limosna,
placebo de naftalina
que aplaca remordimientos;
¿y de la justicia?
si te he visto no me acuerdo.

—¡Ya era hora!, por fin limpiaron esta pocilga—
rezonga una señora frente a tu lazareto
sujetando a un pequinés con abrigo.

Y mientras saco dinero
recuerdo aquella luz de tu radiante sonrisa
y de cómo eras el más listo de todos nosotros,
porque aunque parezca mentira
también fuiste niño.

Y me siento un autómata hipócrita fabricado
por esta sociedad de mierda
cooperante necesaria de tu muerte.

Te imagino,
ahora,
tan tarde,
levitando entre las tremolinas
de solitarias bocanas,
o en el costado de un tren de mercancías
surcando la noche hacia ninguna parte.

Me imagino,
ahora,
demasiado tarde,

cómo te fuiste

en la más absoluta

y mísera





soledad.







Kalkbadan, 4 de enero de 2015





 
LAZARETOS URBANOS DEL SIGLO XXI
Amigo, hace falta buena poesía social.
Es de agradecer que tu sensibilidad y buen hacer con las palabras la hayas puesto a disposición de la denuncia.
Ademásde que has realizado un gran trabajo con las imágenes para no caer en los tópicos y dar al lector la oportunidad de recrearse en la literatura.
Para mí un poco largo. Creo que con menos versos hubieras sido capaz de decir todo y el impacto del poema se hubiera multiplicado.
Es sólo una apreciación dentro de mi valoración global de buen poema.

Un abrazo
emPerro
 
Amigo, hace falta buena poesía social.
Es de agradecer que tu sensibilidad y buen hacer con las palabras la hayas puesto a disposición de la denuncia.
Ademásde que has realizado un gran trabajo con las imágenes para no caer en los tópicos y dar al lector la oportunidad de recrearse en la literatura.
Para mí un poco largo. Creo que con menos versos hubieras sido capaz de decir todo y el impacto del poema se hubiera multiplicado.
Es sólo una apreciación dentro de mi valoración global de buen poema.

Un abrazo
emPerro

¡Estimado amigo!
Para mí es un lujo que te pases por mi espacio y dejes tu opinión crítica sobre el texto; más quisiera para mí tus lecciones y opiniones literarias —que no suelo perderme— siempre sinceras y sustanciosas.
Tu consejo sobre lo dilatado del poema me lo apunto; estoy completamente de acuerdo contigo. En este caso hay ribetes claramente prescindibles que diluyen el plato fuerte; me suele costar poner a dieta el poema, por ello recurro frecuentemente a composiciones de estructura fija, como el soneto, en el que uno no tiene escapatoria, puesto que su carácter epigramático obliga. Vamos, que es un tema sobre el que he reflexionado y que procuraré ir puliendo en futuros poemas.
Gracias.
Un abrazo, compañero y buen sábado.
 
Última edición:
En verso libre tu extraordinaria sensibilidad por lo propio y por lo ajeno es imposible que deje indiferente.

Buenísimo tema.
 
LAZARETOS URBANOS DEL SIGLO XXI

«Un varón de 39 años fue hallado muerto en un cajero automático
en la madrugada de ayer.
Al parecer se trata de un indigente
muy conocido por los vecinos del barrio.
Fuentes policiales apuntan a (…)»



No existe la palabra compasión

para aquellos cuyo epitafio les fue escrito al nacer.

Cómo es posible que los cráteres bubónicos
incrustados al cuero de tus piernas
no agitaran el salón de nuestras consciencias.
Cómo es posible que las fumarolas rosadas
que emergían de entre las cárcavas
de tu frente prematuramente vieja
no alcanzaran la suficiente cota de indignidad.

Ni la letrina perpetua regando el paúl de tus perneras,

ni el musgo seco adherido a la roca de tu mirada,
oscilante,
con ese relajo que precede a la muerte
al compás de los colgajos que velaban tu calavera.

Nada, nada, nada fue bastante, nada.
En tu lamentable agonía
demasiado nunca fue suficiente.

Fuiste un funámbulo sin arnés
suspendido sobre un alambre de impenetrable tristeza
entre una montaña de inmensa soledad
y una cumbre de jeringas redentoras.
Te mataste 100 veces y en tan solo 50 resucitaste.
¿Qué coño esperar de semejante historial?
Tu futuro estaba escrito con probabilidad de uno.

¿Qué fue de aquellos que te jalearon a escalar sin cuerda
aquellas brillantes placas de cristal desplomadas?
Se marcharon sin mirar atrás
a la teta de sus madres
y al abrigo de sus padres.
Ahora son banqueros, profesores de filosofía, ingenieros,
camareros, abogados, policías,
y tú te quedaste solo
firmando el acta de tu suicidio
ante el notario de tu destino.
Y así fue.

De camino a tu cajero
reflexiono acerca de cuánto daño ha hecho la limosna,
placebo de naftalina
que aplaca remordimientos;
¿y de la justicia?
si te he visto no me acuerdo.

—¡Ya era hora!, por fin limpiaron esta pocilga—
rezonga una señora frente a tu lazareto
sujetando un pequinés con abrigo.

Y mientras saco dinero
recuerdo aquella luz de tu radiante sonrisa
y de cómo eras el más listo de todos nosotros,
porque aunque parezca mentira
también fuiste niño.

Y me siento un autómata hipócrita fabricado
por esta sociedad de mierda
cooperante necesaria de tu muerte.

Te imagino,
ahora,
tan tarde,
levitando entre las tremolinas
de solitarias bocanas,
o en el costado de un tren de mercancías
surcando la noche hacia ninguna parte.

Me imagino,
ahora,
demasiado tarde,

cómo te fuiste

en la más absoluta

y mísera




soledad.







Kalkbadan, 4 de enero de 2015




Desgraciadamente este tema...existe en la sociedad en la que nos ha tocado vivir,
me ha gustado mucho tu forma de expresarlo...
Un placer haber pasado, un beso.
 

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