Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Le dije que la quería sin calibrar mi luna,
sin pensar mucho más que mis zapatos,
le entregué mis manos en una lata de conserva,
una mirada detenida en una suya,
mi tiempo desde entonces siempre tiembla,
busco respuestas cuando está callada
y si me habla nunca dice lo que quisiera oírla,
es como perseguir la sombra de un guepardo,
como si nevara a treinta y siete grados,
con mis latidos marco su número de móvil,
en mis versos solo respira su nombre,
en mi deseo solo hay sitio para ella,
y no me dijo que no pero tampoco lo contrario,
me tiene a su merced, en fuera de juego,
esperando una señal para introducirme en sus sueños.
sin pensar mucho más que mis zapatos,
le entregué mis manos en una lata de conserva,
una mirada detenida en una suya,
mi tiempo desde entonces siempre tiembla,
busco respuestas cuando está callada
y si me habla nunca dice lo que quisiera oírla,
es como perseguir la sombra de un guepardo,
como si nevara a treinta y siete grados,
con mis latidos marco su número de móvil,
en mis versos solo respira su nombre,
en mi deseo solo hay sitio para ella,
y no me dijo que no pero tampoco lo contrario,
me tiene a su merced, en fuera de juego,
esperando una señal para introducirme en sus sueños.