Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le niego al corazón la sepultura,
el polvo miserable de una fosa,
la noche eternizada y tenebrosa,
lo infausto que se esconde en la espesura.
Deniego a la razón progenitura
y el ansia más sublime y poderosa,
la fuerza que comprende escrupulosa
al Hombre numeral y a su cultura.
Permito al corazón darme latido
y al monto de mi sien razonamiento
allí donde el amor lo ha permitido.
Con esto sintetizo mucho el cuento:
prefiero dar mi luz a un sinsentido
que cuerdo razonar sin sentimiento.
el polvo miserable de una fosa,
la noche eternizada y tenebrosa,
lo infausto que se esconde en la espesura.
Deniego a la razón progenitura
y el ansia más sublime y poderosa,
la fuerza que comprende escrupulosa
al Hombre numeral y a su cultura.
Permito al corazón darme latido
y al monto de mi sien razonamiento
allí donde el amor lo ha permitido.
Con esto sintetizo mucho el cuento:
prefiero dar mi luz a un sinsentido
que cuerdo razonar sin sentimiento.