Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Le saqué el cascaron al cuerpo y
a la rabia
acumulada en la despedida
y quedaron las vísceras
al intemperie de mi vida,
el río congelado de tu respuesta
aún resuena en las paredes de mi litera...
Podía tocar con las uñas la página de tu indiferencia
asfixiar los tensos minutos que se dieron como mariposas
sin alas en el aire del momento.
Todo absolutamente todo se paralizó:
el color de las rosas marchitadas,
el poema a medio escudriñar,
las hojas vertidas en agua para que se eternizaran,
el olor de la estufa que mitigaba el frío
todo se movió en su mínima esfera, lento.
Solo un llanto empujado al borde del camino
decía que el acto final, había llegado.
a la rabia
acumulada en la despedida
y quedaron las vísceras
al intemperie de mi vida,
el río congelado de tu respuesta
aún resuena en las paredes de mi litera...
Podía tocar con las uñas la página de tu indiferencia
asfixiar los tensos minutos que se dieron como mariposas
sin alas en el aire del momento.
Todo absolutamente todo se paralizó:
el color de las rosas marchitadas,
el poema a medio escudriñar,
las hojas vertidas en agua para que se eternizaran,
el olor de la estufa que mitigaba el frío
todo se movió en su mínima esfera, lento.
Solo un llanto empujado al borde del camino
decía que el acto final, había llegado.
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