musador
esperando...
Seguirán los lentos mulos
en su marcha hacia la muerte
con el ritmo
que Lezama les pusiera
en furiosa reescritura
del destino.
Con sus ojos de preguntas
persiguiendo los peldaños
al abismo,
cuatro orejas despeñadas
arrancando de los fuegos
su gruñido.
Es el paso en el silencio
de las piedras en coronas
como signo
de los tiempos que se llenan
de los cuerpos temblorosos
sometidos.
Es un golpe que acumula
este paso desolado,
fugitivo,
en la entraña de la tierra
de los cuerpos invisibles
ya caídos.
Esa tierra que se preña
de los mulos con su paso
peregrino
caracola es secuestrada
en la playa de la muerte
que es su asilo.
No son vanas las preguntas
que preguntan con su paso
tan altivo,
las respuestas son rodadas
a las sombras de lo oscuro
del camino.
No vacilan esos mulos
ni mezquinan esos ojos
ya de vidrio,
en sus pasos van los pasos
de tristeza requebrada
que hoy escribo.
Nota. La poesía de Lezama es infinita. Mi tema remite a su «Rapsodia para el mulo».
Acerca de la forma: si fuera necesario poner un nombre a la estructura en que esto está escrito, creo que se podría llamar «romance de pie quebrado».
en su marcha hacia la muerte
con el ritmo
que Lezama les pusiera
en furiosa reescritura
del destino.
Con sus ojos de preguntas
persiguiendo los peldaños
al abismo,
cuatro orejas despeñadas
arrancando de los fuegos
su gruñido.
Es el paso en el silencio
de las piedras en coronas
como signo
de los tiempos que se llenan
de los cuerpos temblorosos
sometidos.
Es un golpe que acumula
este paso desolado,
fugitivo,
en la entraña de la tierra
de los cuerpos invisibles
ya caídos.
Esa tierra que se preña
de los mulos con su paso
peregrino
caracola es secuestrada
en la playa de la muerte
que es su asilo.
No son vanas las preguntas
que preguntan con su paso
tan altivo,
las respuestas son rodadas
a las sombras de lo oscuro
del camino.
No vacilan esos mulos
ni mezquinan esos ojos
ya de vidrio,
en sus pasos van los pasos
de tristeza requebrada
que hoy escribo.
Nota. La poesía de Lezama es infinita. Mi tema remite a su «Rapsodia para el mulo».
Acerca de la forma: si fuera necesario poner un nombre a la estructura en que esto está escrito, creo que se podría llamar «romance de pie quebrado».
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