Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Algunas veces por lo bajo,
cuidando que tu respiración no me descubra,
nombro algunos detalles de tu piel;
es tan fácil fugarse en los furgones
de esta ausencia descarada y maloliente,
es tan común este abandono cotidiano
y el placer de recordar tu desnudez como cobija
la noche aquella que jugamos a nacer de nuevo
cada uno en la piel del otro,
cada uno en un beso impropio e incendiario.
¡Tendrías que estar aquí!
cubierta de aire solamente,
dejando que mis manos sean tu sombra,
abriendo el camino de tus muslos
donde el mundo tiene un color mejor.
Algunas veces en las tardes malhumoradas e indolentes
se vuelve necesario el gas de tu voz, agua melosa,
para mojarme los cabellos de tus manos
y naufragar en el charco de tu boca.
Algunas veces por lo bajo digo tu nombre
como una señal de humo,
tú sigues alzada en caminos desiguales,
lejos como un eclipse.
cuidando que tu respiración no me descubra,
nombro algunos detalles de tu piel;
es tan fácil fugarse en los furgones
de esta ausencia descarada y maloliente,
es tan común este abandono cotidiano
y el placer de recordar tu desnudez como cobija
la noche aquella que jugamos a nacer de nuevo
cada uno en la piel del otro,
cada uno en un beso impropio e incendiario.
¡Tendrías que estar aquí!
cubierta de aire solamente,
dejando que mis manos sean tu sombra,
abriendo el camino de tus muslos
donde el mundo tiene un color mejor.
Algunas veces en las tardes malhumoradas e indolentes
se vuelve necesario el gas de tu voz, agua melosa,
para mojarme los cabellos de tus manos
y naufragar en el charco de tu boca.
Algunas veces por lo bajo digo tu nombre
como una señal de humo,
tú sigues alzada en caminos desiguales,
lejos como un eclipse.