Chrix
Poeta que considera el portal su segunda casa
<span style="color:#b22222;"><font size="3"><span style="font-family:book antiqua;">[video=youtube;_X9jMnGbaiE]http://www.youtube.com/watch?v=_X9jMnGbaiE[/video]
Escucha, ma, como mi corazón
se escabulle en un instrumento,
se marea en ese sonido que brota en vertiente,
recorre tus emociones como una semilla
hasta sembrarse en una sonrisa,
la tuya, la mía, la nuestra.
El silencio sabe armar sus engranajes
para hacer vivir a un eco
y hoy quiero callarlo,
en un arrullo de ensueños.
Sabes, ma, he pasado tanto,
he sufrido, he rezado, y también lloré
mis mares personales,
lloré mis rodilla rotas tras una caída,
y me clavé cada derrota sufrida,
como una estaca imborrable.
Pero nunca, nunca, nunca,
hubo un solo día que no hurgué
en las memorias del pasado,
al nombrar la poesía
encontrarte ahí en mi corazón,
latiendo tu mejor sonrisa,
y te pude querer otra vez,
en cada segundo de un recuerdo.
Y supe siempre y sabes siempre,
nunca nadie será lo que fuiste para mí,
porque nunca existirá nadie como tú.
Sentirte poeta, de mares abiertos,
para navegar en tus sueños,
vivir tus cielos, tus encantos, tu voz.
Todo, ma, encontrarte en un todo y vivirlo
a lo lejos, y murmurar,
¡Dios, aún te quiero!
¡Ahora si quieres bailemos,
tú cántame una canción!
Escucha, ma, como mi corazón
se escabulle en un instrumento,
se marea en ese sonido que brota en vertiente,
recorre tus emociones como una semilla
hasta sembrarse en una sonrisa,
la tuya, la mía, la nuestra.
El silencio sabe armar sus engranajes
para hacer vivir a un eco
y hoy quiero callarlo,
en un arrullo de ensueños.
Sabes, ma, he pasado tanto,
he sufrido, he rezado, y también lloré
mis mares personales,
lloré mis rodilla rotas tras una caída,
y me clavé cada derrota sufrida,
como una estaca imborrable.
Pero nunca, nunca, nunca,
hubo un solo día que no hurgué
en las memorias del pasado,
al nombrar la poesía
encontrarte ahí en mi corazón,
latiendo tu mejor sonrisa,
y te pude querer otra vez,
en cada segundo de un recuerdo.
Y supe siempre y sabes siempre,
nunca nadie será lo que fuiste para mí,
porque nunca existirá nadie como tú.
Sentirte poeta, de mares abiertos,
para navegar en tus sueños,
vivir tus cielos, tus encantos, tu voz.
Todo, ma, encontrarte en un todo y vivirlo
a lo lejos, y murmurar,
¡Dios, aún te quiero!
¡Ahora si quieres bailemos,
tú cántame una canción!