coral
Una dama muy querida en esta casa.
Lejos de mi Patria
Yo sentí, la soledad y la ausencia
entre cuatro muros que parecían murallas
con las sombras de las sombras
en sus paredes adornadas.
Después la luz de un sol,
un sol, que no brillaba,
una brisa que no me refrescaba
porque era tan silenciosa
como las aguas mansas.
No me abrigué con la alegría de su sonrisa
porque fue tímida, pálida y fría.
¡Ay! Y yo… lejos de mi patria.
Pero al buscar mis pasos, me encontré en un camino
y al recorrerlo me reencontré con la vida misma,
¡Mil besos tan cálidos y fecundos!
acariciaron mi frente y mis mejillas
¡ y un inmenso amor!...
que borró en mi mente el insulso trago amargo,
haciéndome olvidar de las ausencias,
de las cuadrículas de una estancia silenciosa y fría
donde mi ave amada y preferida
encontró donde pernoctar por siempre,
allí, en una escuálida y árida cornisa
como si fuera una solitaria golondrina,
donde tal vez no escuche las campanas de la vida.
¡Ay! Y yo, lejos de mi patria,
descubriendo los caminos de la vida…
Bebí los malos sinsabores, esos…
que nos deja el sentirse abandonada
por la hermana de mi patria,
¡Pero también saboreé lo bello que se siente al ser rescatada!
por tres ángeles con aureola dorada,
el aroma noble de unas perfumadas rosas rojas
que de inmediato su aroma envolvió mi alma
y el palpitar de mil corazones llenos de amor y de palabras
que me hicieron sentir cual suave brisa
¡El amor bello que corre por la venas de la querida Lima!
¡Ay! Yo lejos de mi patria, rodeada de gaviotas, en la playa
escuchando el murmullo de sus olas,
extasiada a la orilla del mar…
Con mis botas puestas dejando mi huella bien marcada,
allí sobre la arena de tan lejanas playas
y yo…¡tan lejos de mi Patria,
el viento acariciando mis cabellos,
y volando mis pensamientos
hasta el mar adentro donde quería descubrir el rostro de mis hijos.
¡Un profundo suspiro mequito el aliento!
Pensando a los seres que tanto quiero,
recordando unos ojos claros
que me miraron con su luz de amparo
y con brillantes perlas en su boca
como una ninfa que me traían las olas.
¡Ay! yo lejos de mi patria,
empotrada como un mástil en la playa.
Como una marejada,
Llegué a Lima irrumpiendo
con todas mis nostalgias.
Mi sentí tan solitaria, escuchado gritos que traían las olas.
¡Mil pensamientos en mis sienes palpitaban!
¡Mil presagios tan llenos de misterios!
Y mil suspiros bailando con los vientos.
Mis pupilas navegaron, se perdieron, ¡Se perdieron mar adentro!
Un recuerdo, mil recuerdos, un triste trago amargo
que duró tan solo un momento porque al instante…
unos brazos con amor y con respeto me ampararon.
¡Ay! Y yo…Lejos de mi patria,
me limite simplemente a…
contar los pelícanos
incrustados en las rocas muy cerca de la playa,
viendo pescar entre las olas a las gaviotas.
¡Allí… en Lima, abandoné en el fondo de su mar,
¡Todas mis nostalgias!
¡ Tal vez al sentirme tan amada!
Bajo ese cielo, cerca del mar, en esa playa,
¡He descubierto de nuevo la esperanza!
Prudencia Ortiz Arenas©
Yo sentí, la soledad y la ausencia
entre cuatro muros que parecían murallas
con las sombras de las sombras
en sus paredes adornadas.
Después la luz de un sol,
un sol, que no brillaba,
una brisa que no me refrescaba
porque era tan silenciosa
como las aguas mansas.
No me abrigué con la alegría de su sonrisa
porque fue tímida, pálida y fría.
¡Ay! Y yo… lejos de mi patria.
Pero al buscar mis pasos, me encontré en un camino
y al recorrerlo me reencontré con la vida misma,
¡Mil besos tan cálidos y fecundos!
acariciaron mi frente y mis mejillas
¡ y un inmenso amor!...
que borró en mi mente el insulso trago amargo,
haciéndome olvidar de las ausencias,
de las cuadrículas de una estancia silenciosa y fría
donde mi ave amada y preferida
encontró donde pernoctar por siempre,
allí, en una escuálida y árida cornisa
como si fuera una solitaria golondrina,
donde tal vez no escuche las campanas de la vida.
¡Ay! Y yo, lejos de mi patria,
descubriendo los caminos de la vida…
Bebí los malos sinsabores, esos…
que nos deja el sentirse abandonada
por la hermana de mi patria,
¡Pero también saboreé lo bello que se siente al ser rescatada!
por tres ángeles con aureola dorada,
el aroma noble de unas perfumadas rosas rojas
que de inmediato su aroma envolvió mi alma
y el palpitar de mil corazones llenos de amor y de palabras
que me hicieron sentir cual suave brisa
¡El amor bello que corre por la venas de la querida Lima!
¡Ay! Yo lejos de mi patria, rodeada de gaviotas, en la playa
escuchando el murmullo de sus olas,
extasiada a la orilla del mar…
Con mis botas puestas dejando mi huella bien marcada,
allí sobre la arena de tan lejanas playas
y yo…¡tan lejos de mi Patria,
el viento acariciando mis cabellos,
y volando mis pensamientos
hasta el mar adentro donde quería descubrir el rostro de mis hijos.
¡Un profundo suspiro mequito el aliento!
Pensando a los seres que tanto quiero,
recordando unos ojos claros
que me miraron con su luz de amparo
y con brillantes perlas en su boca
como una ninfa que me traían las olas.
¡Ay! yo lejos de mi patria,
empotrada como un mástil en la playa.
Como una marejada,
Llegué a Lima irrumpiendo
con todas mis nostalgias.
Mi sentí tan solitaria, escuchado gritos que traían las olas.
¡Mil pensamientos en mis sienes palpitaban!
¡Mil presagios tan llenos de misterios!
Y mil suspiros bailando con los vientos.
Mis pupilas navegaron, se perdieron, ¡Se perdieron mar adentro!
Un recuerdo, mil recuerdos, un triste trago amargo
que duró tan solo un momento porque al instante…
unos brazos con amor y con respeto me ampararon.
¡Ay! Y yo…Lejos de mi patria,
me limite simplemente a…
contar los pelícanos
incrustados en las rocas muy cerca de la playa,
viendo pescar entre las olas a las gaviotas.
¡Allí… en Lima, abandoné en el fondo de su mar,
¡Todas mis nostalgias!
¡ Tal vez al sentirme tan amada!
Bajo ese cielo, cerca del mar, en esa playa,
¡He descubierto de nuevo la esperanza!
Prudencia Ortiz Arenas©
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