Lejos del mar…

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.
 
Última edición:
Se han escrito diversas de historias con respecto al mar. Así como las estaciones del año, la luna, o la lluvia, es uno de los grandes inspiradores de poesías y prosas. El aspecto que cautiva de tu relato, es la entidad que le diste, al fusionarlo con el alma que añora, y darle una voz interior que se impregna de nostalgia. Ese mar se convierte en deseo de amor.
Muy bello, de dulce melancolía.
Fue un placer encontrar tus letras, Luis :)
un abrazo.
 
Se han escrito diversas de historias con respecto al mar. Así como las estaciones del año, la luna, o la lluvia, es uno de los grandes inspiradores de poesías y prosas. El aspecto que cautiva de tu relato, es la entidad que le diste, al fusionarlo con el alma que añora, y darle una voz interior que se impregna de nostalgia. Ese mar se convierte en deseo de amor.
Muy bello, de dulce melancolía.
Fue un placer encontrar tus letras, Luis :)
un abrazo.
Ya sabes que me pierde la melancolía. Esos espacios lejanos, que añoro en muchas ocasiones y que tengo que rememorar en palabras para no olvidar... Gracias por tus palabras. Besos.
 
El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.
Cómo tú pienso que la vera del mar es un lugar de ambiente especial que inspira a los poetas pero también que invita a la introspección así tu prosa nos conduce sobre los senderos de una melancolía suave. La resaca es como un latido del corazón del mar y dejarse mecer por su ritmo es muy relajante. ...respirar... cerrar los ojos...
Todo un gusto leer tu prosa amigo me ha encantado. Mi amistad Luis, Amarilys
 
Preciosa prosa Luis, el mar atrapa tantos sueños entre sus olas, que por momentos nos da la sensación de que lo sabe todo acerca de nosotros y nuestro penar, un enorme placer leerte, besos.
 
El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.
Melancolía extrema que me hizo recordar este tema que te regalo para acompañar tu bella obra. Gracias por escribir así. Abrabesos estimado Luis.
 
Última edición:
Cómo tú pienso que la vera del mar es un lugar de ambiente especial que inspira a los poetas pero también que invita a la introspección así tu prosa nos conduce sobre los senderos de una melancolía suave. La resaca es como un latido del corazón del mar y dejarse mecer por su ritmo es muy relajante. ...respirar... cerrar los ojos...
Todo un gusto leer tu prosa amigo me ha encantado. Mi amistad Luis, Amarilys
El mar, como embrujo, como fuerza que nos llena con su presencia y que nos hace añorar cuando estamos lejos. Me alegra saber que te ha gustado. Un abrazo y mi amistad.
 
Qué grata sensación me llega desde lo más profundo del mar en tus versos, y como me encanta mirarlo y envolverme con el rumor de sus olas, simplemente fascinante, Luis. Un gran abrazo hoy día.


El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.
 
Qué grata sensación me llega desde lo más profundo del mar en tus versos, y como me encanta mirarlo y envolverme con el rumor de sus olas, simplemente fascinante, Luis. Un gran abrazo hoy día.
Muchas gracias Nancy por tu presencia en este breve relato. Espero que hayas pasado un rato agradable, rememorando ese mar que tantas veces se extraña. Mis saludos y un fuerte abrazo.
 
El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.

Cuanta belleza de melancolía derramada en esta prosa mi Admirado Poeta y Querido Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi , realmente la he sentido sobre todo en las líneas que remarco, una necesidad es a veces el correr hacia el Mar que convoca insistente en su dulce constancia. Para cada uno de los que amamos el Mar tiene diversos significados, pero a veces en las líneas que leemos nos identificamos. Muchas Gracias por compartir su arte. Enhorabuena! Por favor reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
 
Cuanta belleza de melancolía derramada en esta prosa mi Admirado Poeta y Querido Amigo @Luis Á. Ruiz Peradejordi , realmente la he sentido sobre todo en las líneas que remarco, una necesidad es a veces el correr hacia el Mar que convoca insistente en su dulce constancia. Para cada uno de los que amamos el Mar tiene diversos significados, pero a veces en las líneas que leemos nos identificamos. Muchas Gracias por compartir su arte. Enhorabuena! Por favor reciba mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
Desde que era niño, el mar ha sido un referente. Todavía recuerdo la primera impresión al llegar a la orilla, el aire límpido, el olor a salitre, las olas incansables... Desde entonces, cada cierto tiempo tengo que acercarme al mar, verlo, sentirlo, vivir unos instantes a su orilla. En esos momentos, me siento rejuvenecer, que vuelvo a tiempos que atesoro en la memoria y refresco recuerdos para que se hagan imperecederos. Es un sentimiento que sé que comparto con mucha gente, mas no por ello es menos íntimo y secreto. Es la razón de esas líneas, que tan especialmente has comentado. Agradezco enormemente tus palabras, pues tu presencia es importante para mí. Muchas gracias por dejar aquí tu hermosa huella. Recibe un cariñoso abrazo y mis mejores deseos.
 
El rumor del aire entre las ramas desnudas de los árboles, llega, rítmico, susurrante, lleno de lejanas esencias, evocando otros confines. Como un arrullo, como el arrullo del agua, de las olas, cantándole a la playa.

No he nacido a la vera del mar; sin embargo el mar y yo, no somos extraños. Me llama a veces, con voz tonante, irresistible, clara y yo quiero correr, buscarle, sumergirme. Espesura de aguas en que uno, ardientemente se rebautizara.

Ahora me llega su grito en el silencio. En esta tarde de Castilla, mustia y seca, resuena el mar en mis oídos. Tira de mi pecho su lejano eco.

Lejos estoy del mar; lejos también de quien quiero. Mi sino, mi condena: lejos siempre, ansiando, ya maduro, gozos de primavera.
Añorar los lugares que amamos nos llevan a recrearlos en nuestra mente haciendo vibrar al corazón, para finalmente traducirlos en versos. El mar es uno de aquellos lugares mágicos con los que conecta nuestro ser y queda patente la necesidad de regresar en tus letras. Un gusto estimado poeta.
 
Añorar los lugares que amamos nos llevan a recrearlos en nuestra mente haciendo vibrar al corazón, para finalmente traducirlos en versos. El mar es uno de aquellos lugares mágicos con los que conecta nuestro ser y queda patente la necesidad de regresar en tus letras. Un gusto estimado poeta.
Quienes somos de tierra adentro, añoramos el mar. Cualquier disculpa es buena para acercarnos a él y disfrutarlo. Gracias por la visita y por dejar huella de tu paso. Un cordial saludo
 

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