Lôren
Poeta fiel al portal
Con las nalgas prietas
y el corazón dilatado
recorro entre risas
las calles de Lisboa.
No hay nada que duela
no hay nada que aceche
todo es de dulce y nata
de historia y de canción.
Los días van discurriendo
como aceite entre los dedos
como fados de nostalgia
como hebras de pasión.
Voy pensando en el tranvía
en mi alma portuguesa
en lo bien que se me calzan
los acentos de esta tierra.
En lo tanto que me habla
esa miseria colorida
en un Tajo tan cercano
como la orilla del Sena.
Las calzadas lisboetas
van besando mis pasos
sus huellas se remontan
a un pasado ya lejano.
Y yo beso su nostalgia
su silencio inacabado
sus matices africanos
su tradición y su magia.
Con familiaridad serena
cuento rostros conocidos
su lengua dulce es un ramo
que se ofrece a mis sentidos.
Voy recorriendo ,risueña,
esta medio tierra mía
versando en su misma lengua:
la lengua melancolía.
Lisboa, noviembre 2014
y el corazón dilatado
recorro entre risas
las calles de Lisboa.
No hay nada que duela
no hay nada que aceche
todo es de dulce y nata
de historia y de canción.
Los días van discurriendo
como aceite entre los dedos
como fados de nostalgia
como hebras de pasión.
Voy pensando en el tranvía
en mi alma portuguesa
en lo bien que se me calzan
los acentos de esta tierra.
En lo tanto que me habla
esa miseria colorida
en un Tajo tan cercano
como la orilla del Sena.
Las calzadas lisboetas
van besando mis pasos
sus huellas se remontan
a un pasado ya lejano.
Y yo beso su nostalgia
su silencio inacabado
sus matices africanos
su tradición y su magia.
Con familiaridad serena
cuento rostros conocidos
su lengua dulce es un ramo
que se ofrece a mis sentidos.
Voy recorriendo ,risueña,
esta medio tierra mía
versando en su misma lengua:
la lengua melancolía.
Lisboa, noviembre 2014
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