YANCO
Poeta adicto al portal
Dormido arrullo tambor que no toca,
que fue del cimiente engendrado en tu boca.
Que de aquella locura que era olor en tu ropa,
donde se esconde el beso que no ocultaba tu boca.
Es que acaso el lamento de un amor que se acaba,
enterró aquel estruendo del volcán de tus ganas.
Buena amiga de siempre suelta ya esas amarras,
quita el cerco a tu mente a un ciclón no se enjaula.
Si hoy te hirieron de muerte voy a extraer esa daga,
te coseré con cariño esa tu herida que mata.
La cicatriz sera un himno que te recuerde quien te ama,
y seré yo quien gobierne toda esa furia y tus ganas.
Ya nadie mas sera causa de tu sufrir ni que hagan,
de ese corazón bravío una leona enjaulada.
que fue del cimiente engendrado en tu boca.
Que de aquella locura que era olor en tu ropa,
donde se esconde el beso que no ocultaba tu boca.
Es que acaso el lamento de un amor que se acaba,
enterró aquel estruendo del volcán de tus ganas.
Buena amiga de siempre suelta ya esas amarras,
quita el cerco a tu mente a un ciclón no se enjaula.
Si hoy te hirieron de muerte voy a extraer esa daga,
te coseré con cariño esa tu herida que mata.
La cicatriz sera un himno que te recuerde quien te ama,
y seré yo quien gobierne toda esa furia y tus ganas.
Ya nadie mas sera causa de tu sufrir ni que hagan,
de ese corazón bravío una leona enjaulada.