Keyser Mejia
Poeta recién llegado
Vuelve Leonor, vuelve a ser quien antes eras.
Vuelve a llenar los campos con tu risa acogedora,
llena el viento con palabras que iluminan el silencio.
Desafía al dolor, la tristeza y la amargura.
Astro valiente que toma su tiempo para venir aquí,
iluminas el camino de los que te aman.
Nunca escuchaste las espadas que a ti querían cortarte.
Sin temor al fracaso, eras soldado rebelde buscando revolución.
Pero un día llego un actor griego a tu vida,
llenó tus días de alegría y armonía;
mas su corazón, destruirte y usarte quería.
Y fuiste sorprendida a la mitad de tu viaje.
Te traicionaron las margaritas y las rosas,
su color cegó razón y engaño a tu corazón.
Las palabras te hipnotizan por un momento,
y armado, el soldado avanzo.
Poco a poco su mano te desarmaba,
accediste a su amnistía falsa.
El éxtasis y la emoción frente a frente los traería.
Sin armadura que te protegiese, comenzó a dispararte.
Tú no sentías balas, solo caricias sobrenaturales,
te consideraste amada, querida y respetada.
El solo se reía, sabía que su meta alcanzo.
Acabo la batalla y en ti quedarían las marcas.
Vuelve a llenar los campos con tu risa acogedora,
llena el viento con palabras que iluminan el silencio.
Desafía al dolor, la tristeza y la amargura.
Astro valiente que toma su tiempo para venir aquí,
iluminas el camino de los que te aman.
Nunca escuchaste las espadas que a ti querían cortarte.
Sin temor al fracaso, eras soldado rebelde buscando revolución.
Pero un día llego un actor griego a tu vida,
llenó tus días de alegría y armonía;
mas su corazón, destruirte y usarte quería.
Y fuiste sorprendida a la mitad de tu viaje.
Te traicionaron las margaritas y las rosas,
su color cegó razón y engaño a tu corazón.
Las palabras te hipnotizan por un momento,
y armado, el soldado avanzo.
Poco a poco su mano te desarmaba,
accediste a su amnistía falsa.
El éxtasis y la emoción frente a frente los traería.
Sin armadura que te protegiese, comenzó a dispararte.
Tú no sentías balas, solo caricias sobrenaturales,
te consideraste amada, querida y respetada.
El solo se reía, sabía que su meta alcanzo.
Acabo la batalla y en ti quedarían las marcas.