José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Lesbos. La Vergüenza del Paraíso.
Me busco cabeza abajo,
escondido de mi mismo
por la vergüenza que paso
Vivo...
…Avergonzado…
...Escondido.
Perdido entre la colectiva inconsciencia,
por la dejadez cuasi-homicida,
de cuantos dicen
que nos velan y nos cuidan.
Vivo preso en un mundo incierto, oscuro,
lleno de vacíos transparentes
y de sombras asfixiantes.
Mi corazón desconcertado
late a trompicones. A sobresaltos.
Sin ritmos coherentes,
sin rumbos, ni sentido.
...Ya no quiere saber de mí.
Mis ojos se cierran
a la luz siniestra y oscura,
y se esconden avergonzados,
ocultando su voluntaria ceguera
de confort occidental,
ante ojos de niños, mujeres y hombres,
que buscan vivir,
huyendo de su mortal realidad
hacia ese mundo soñado e irreal.
Solo tienen dos alternativas,
morir hacinados en el olvido,
o morir en su Siria natal,
a causa de ese cruel gas sarín
o de esas bombas de napalm.
¿Qué es lo que les espera en Lesbos, ese paraíso,
esa isla de chirriantes silencios, toscos y broncos?
...Silencios de desesperanzas.
...Silencios de hacinamientos.
...Silencios de desencuentros.
...Silencios de muertos flotando en el mar.
Cruzo y descruzo la tiranía del mar
azul y verde de ese Mar Egeo
a bordo de mis punzantes ruidos,
con palos de plomo roto,
a golpes de ecos carcomidos.
Y se hunden con...
...Ecos de miedo
...Ecos de abandono.
...Ecos de supervivencia ya caduca.
Cuantos gritos silenciados no queremos escuchar,
gritos del presente, desde ese mar ya negro y frío.
...Mar convertido en fosa común de almas perdidas.
...Mar de sonrojos y vergüenzas de las poderosas potencias.
...Mar de bandas de carroñeros, buitres leonados, de hienas.
...Mar de forzadas quimeras de esperanza.
...Mar de féretros blancos flotando, y generaciones enteras perdidas.
...Mar de…Me busco cabeza abajo,
escondido de mi mismo
por la vergüenza que paso
Vivo...
…Avergonzado…
...Escondido.
Perdido entre la colectiva inconsciencia,
por la dejadez cuasi-homicida,
de cuantos dicen
que nos velan y nos cuidan.
Vivo preso en un mundo incierto, oscuro,
lleno de vacíos transparentes
y de sombras asfixiantes.
Mi corazón desconcertado
late a trompicones. A sobresaltos.
Sin ritmos coherentes,
sin rumbos, ni sentido.
...Ya no quiere saber de mí.
Mis ojos se cierran
a la luz siniestra y oscura,
y se esconden avergonzados,
ocultando su voluntaria ceguera
de confort occidental,
ante ojos de niños, mujeres y hombres,
que buscan vivir,
huyendo de su mortal realidad
hacia ese mundo soñado e irreal.
Solo tienen dos alternativas,
morir hacinados en el olvido,
o morir en su Siria natal,
a causa de ese cruel gas sarín
o de esas bombas de napalm.
¿Qué es lo que les espera en Lesbos, ese paraíso,
esa isla de chirriantes silencios, toscos y broncos?
...Silencios de desesperanzas.
...Silencios de hacinamientos.
...Silencios de desencuentros.
...Silencios de muertos flotando en el mar.
Cruzo y descruzo la tiranía del mar
azul y verde de ese Mar Egeo
a bordo de mis punzantes ruidos,
con palos de plomo roto,
a golpes de ecos carcomidos.
Y se hunden con...
...Ecos de miedo
...Ecos de abandono.
...Ecos de supervivencia ya caduca.
Cuantos gritos silenciados no queremos escuchar,
gritos del presente, desde ese mar ya negro y frío.
...Mar convertido en fosa común de almas perdidas.
...Mar de sonrojos y vergüenzas de las poderosas potencias.
...Mar de bandas de carroñeros, buitres leonados, de hienas.
...Mar de forzadas quimeras de esperanza.
...Mar de féretros blancos flotando, y generaciones enteras perdidas.
...horror de peregrinas ánimas del S. XXI.
Nunca hubo escapatoria para el pobre.
...Ni para el perseguido.
...Ni para el olvidado.
...Ni para el desahuciado.
...¡La vergüenza no responde!
La vergüenza solo vive en la casa del pobre.
Al poderoso no le queda… no le afecta.
Nunca la ha tenido.
La ONU nació y murió el mismo día.
Hoy por hoy solo ostenta apariencia,
con pies de arcilla.
Es un paraguas sin varillas.
Y me agoto a pesar de mi sordera y mi ceguera,
buscando salidas a las gentes que no son del mar.
Y no recuerdo la esencia de las letras muertas
que un día con las almas solidarias entonaron melodías.
Y sigo buscándote entre el chapoteo
y el salpicar de las gotas frías
y muero dos, tres veces, contigo,
al cabo de un suspiro.
Y te sigo buscando y buscándome la conciencia,
para terminar en el olvido,
sin llegar a encontrar tu sombra entre la mía.
Aprovecha amigo mío, aprovecha esa bonanza
en ese mar azul y estrellado cielo, limpio de pecado.
No dejes que el desánimo,
ni las bombas te alcancen.
Rema, rema hacia ese horizonte
libre aún de muros y alambradas,
quizá, mientras remas,
los “humanitarios” hombres nos pongamos de acuerdo,
y tendamos una alfombra roja a tus sueños.
Nunca hubo escapatoria para el pobre.
...Ni para el perseguido.
...Ni para el olvidado.
...Ni para el desahuciado.
...¡La vergüenza no responde!
La vergüenza solo vive en la casa del pobre.
Al poderoso no le queda… no le afecta.
Nunca la ha tenido.
La ONU nació y murió el mismo día.
Hoy por hoy solo ostenta apariencia,
con pies de arcilla.
Es un paraguas sin varillas.
Y me agoto a pesar de mi sordera y mi ceguera,
buscando salidas a las gentes que no son del mar.
Y no recuerdo la esencia de las letras muertas
que un día con las almas solidarias entonaron melodías.
Y sigo buscándote entre el chapoteo
y el salpicar de las gotas frías
y muero dos, tres veces, contigo,
al cabo de un suspiro.
Y te sigo buscando y buscándome la conciencia,
para terminar en el olvido,
sin llegar a encontrar tu sombra entre la mía.
Aprovecha amigo mío, aprovecha esa bonanza
en ese mar azul y estrellado cielo, limpio de pecado.
No dejes que el desánimo,
ni las bombas te alcancen.
Rema, rema hacia ese horizonte
libre aún de muros y alambradas,
quizá, mientras remas,
los “humanitarios” hombres nos pongamos de acuerdo,
y tendamos una alfombra roja a tus sueños.
José Ignacio Ayuso.