Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Incorpórea y hastiada, se enfunda la brisa
en el sinsabor de la marea de una mueca,
que disfrazada en eternidad fue pasajera,
retrepándose en la elipse de tu lozanía.
Estanque turbio donde medran calumnias,
reflejo clandestino ribeteando la alberca
de benévolos alientos que se dispersan
al descubrirlos, despojos de hidalguía.
Auguras que el áspid, se enreda en tu vida
en simbiosis de sonrisa y lágrima perfecta,
desequilibrio cruel de esta alma nazarena
que en el ábside de la aurora pinta caricias.
Enmascara el discurso su densa diatriba
y se queda absorto rezando primaveras
en un horizonte, sin avales ni albaceas,
un frío pedernal donde el sueño se despista.
Hoy entonas malsonante tu voz en rima
pues el fulgor de ayer se sulfató de pena,
sin haber pasado todo y nada se parcela,
el verso biselado en el cénit de este día.
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