Chiflada
Poeta recién llegado
Espero al sol de madrugada.
Aquí sentada,
con un silencio interrumpido por los segundos,
¡Los malditos segundos!
La cuenta regresiva de nuestras vidas.
A cada tic-toc,
distinto momento, distinto presente,
distinto movimiento, distinto…
Solo por un momento llega a pararse,
deja que el silencio sea absoluto.
Los movimientos se hacen lentos,
casi sin sentido.
Ya no oigo nada,
ni la punta de mi pluma marcando sobre la hoja.
Me doy cuenta que todo acelera de repente,
toma otro ritmo,
pero los segundos en el reloj
están parados, ya no avanzan.
Puedo sentir que controlo el tiempo al escribir,
al redactar mi creatividad.
Pero todo acaba cuando suelto la lapicera;
de nuevo soy invadida por la realidad,
por los minutos, por el tiempo.
Aquí sentada,
con un silencio interrumpido por los segundos,
¡Los malditos segundos!
La cuenta regresiva de nuestras vidas.
A cada tic-toc,
distinto momento, distinto presente,
distinto movimiento, distinto…
Solo por un momento llega a pararse,
deja que el silencio sea absoluto.
Los movimientos se hacen lentos,
casi sin sentido.
Ya no oigo nada,
ni la punta de mi pluma marcando sobre la hoja.
Me doy cuenta que todo acelera de repente,
toma otro ritmo,
pero los segundos en el reloj
están parados, ya no avanzan.
Puedo sentir que controlo el tiempo al escribir,
al redactar mi creatividad.
Pero todo acaba cuando suelto la lapicera;
de nuevo soy invadida por la realidad,
por los minutos, por el tiempo.
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