Gerardo Lugo
Cuervo gris
Todo cambia, nada permanece, esa es la ley con la que vivimos día a día, todo está destinando a transformarse y ser distinto, a permanecer como nunca fue.
El yo que somos hoy será diferente al que seremos mañana, así como es diferente al que fuimos ayer; nunca somos el mismo pero siempre somos uno mismo.
Vivimos en un universo cambiante rodeados de transformaciones a cada instante, muchas desapercibidas y otras más demasiado intensas.
Del polvo venimos y al polvo vamos, la vida y muerte son una transformación eterna, una ilusión, un sueño. El tiempo es el regidor en esa paradoja sin fin llamada vida.
De nada sirve tener miedo a cambiar. El yo de hoy morirá y mañana renacerá como un nuevo ser en el mismo cuerpo de ayer. Como el insecto que abandona su vieja piel y del letargo nacerá un nuevo ser.
El yo que somos hoy será diferente al que seremos mañana, así como es diferente al que fuimos ayer; nunca somos el mismo pero siempre somos uno mismo.
Vivimos en un universo cambiante rodeados de transformaciones a cada instante, muchas desapercibidas y otras más demasiado intensas.
Del polvo venimos y al polvo vamos, la vida y muerte son una transformación eterna, una ilusión, un sueño. El tiempo es el regidor en esa paradoja sin fin llamada vida.
De nada sirve tener miedo a cambiar. El yo de hoy morirá y mañana renacerá como un nuevo ser en el mismo cuerpo de ayer. Como el insecto que abandona su vieja piel y del letargo nacerá un nuevo ser.