Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que halla una voz habitable y sencilla
de aves migrando en agitados giros
hundidos saltos de llenuras
diciendo que huyen ¿Acaso
un espacio violentado,
tal vez un sueño intenso
que buscando halle
lo que al sostener palpita?
Aquello que se apaga
con la gracia de un adiós inofensivo
puediera ser la veta sangrante,
el arco sigiloso emprendiendo
un camino hacia la letra.
_Silenciosamente, pregunta si no hay nadie,
si es preciso entonar una forma melodiosa._
Todo el mundo puede ser un segmento
con la levedad del alma que amanece,
puede ser un dios inoportuno y quejoso
pero en todo el final estás vos
la habitante injuriosa que despierta.
de aves migrando en agitados giros
hundidos saltos de llenuras
diciendo que huyen ¿Acaso
un espacio violentado,
tal vez un sueño intenso
que buscando halle
lo que al sostener palpita?
Aquello que se apaga
con la gracia de un adiós inofensivo
puediera ser la veta sangrante,
el arco sigiloso emprendiendo
un camino hacia la letra.
_Silenciosamente, pregunta si no hay nadie,
si es preciso entonar una forma melodiosa._
Todo el mundo puede ser un segmento
con la levedad del alma que amanece,
puede ser un dios inoportuno y quejoso
pero en todo el final estás vos
la habitante injuriosa que despierta.
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