Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
En ocasiones tú, recuerdo dulce
de mi corazón amargo,
te presentas ante mi memoria
cual si fueras extraña,
amarga, lindísima metáfora;
ojos verdes de amar antiguo,
cuerpo en celo alimentado
de arroz y camarones,
banca, amor y tarde, parque;
hostal de media luna
y tu prisa en pueblo mágico,
juventud de juego y cuerpo,
piel de nácar,
puntos suspensivos, comas
y ojalá jamás me aleje del vapor de leche,
de la ducha fría,
del nos vemos luego
y que luego sea el ojalá del para siempre.
En ocasiones te presentas
cual si fueras el vestigio de una flor,
el recuerdo de aquello que se fue
y jamás tendré de vuelta,
el contraste entre suspiro, te amé
y un cálido y sencillo soplido,
en el amor de ocasión,
en tu gracia y las gracias de que
hubieras existido,
en el recuerdo que le hago a tu memoria,
a la mía, dulce mía, a las letras que son letras
y jamás tu compañía.
Due 26/12/19 En una noche en la que comprendo que al diente de león, hay que soplarle.
de mi corazón amargo,
te presentas ante mi memoria
cual si fueras extraña,
amarga, lindísima metáfora;
ojos verdes de amar antiguo,
cuerpo en celo alimentado
de arroz y camarones,
banca, amor y tarde, parque;
hostal de media luna
y tu prisa en pueblo mágico,
juventud de juego y cuerpo,
piel de nácar,
puntos suspensivos, comas
y ojalá jamás me aleje del vapor de leche,
de la ducha fría,
del nos vemos luego
y que luego sea el ojalá del para siempre.
En ocasiones te presentas
cual si fueras el vestigio de una flor,
el recuerdo de aquello que se fue
y jamás tendré de vuelta,
el contraste entre suspiro, te amé
y un cálido y sencillo soplido,
en el amor de ocasión,
en tu gracia y las gracias de que
hubieras existido,
en el recuerdo que le hago a tu memoria,
a la mía, dulce mía, a las letras que son letras
y jamás tu compañía.
Due 26/12/19 En una noche en la que comprendo que al diente de león, hay que soplarle.