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Levi

Tema en 'Fantásticos, C. Ficción, terror, aventura, intriga' comenzado por silveriddragon, 17 de Septiembre de 2018. Respuestas: 2 | Visitas: 456

  1. silveriddragon

    silveriddragon Poeta fiel al portal

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    Advertencia: Tiene escenas algo fuertes XD Bueno eso es relativo al criterio de cada uno.


    Recuerdo el día que la conocí hace ya cinco largos años, una niña atada a un obelisco mientras su familia era asesinada. Jamás me he considerado un hombre bueno y sabio, tampoco es que me preocupen del mundo los problemas. Soy un ser solitario, que una vez en la guerra combatió y de los reyes y princesas consiguió solo un abrazo soso y una medalla.

    Pero ella era diferente, si que lo era. Eso me impresionó sobremanera.

    A pesar de su situación desesperada, ella no lloraba, su rostro inexpresivo permanecía ante la mirada de los captores pero sus ojos una ira incontrolable reflejaban. Como los de un lobo esperando a que la presa se descuide para ir tras ella y acabar con toda su esperanza.

    Al tratar ellos de atacarla alcanzó a maldecirlos, escupirles directamente a la cara, sin miedo, sin templanza no había deseos de huir, no era resistencia, simplemente era que ella deseaba hacer algo con todas sus fuerzas, ella tan solo quería vivir.

    Así que, no tuve más remedio. No confundan por favor el hecho. Solo que esa pobre niña tonta me dio lástima infinita y con mi espada acabé uno a uno con todos ellos.

    Todavía al desatarla me gritó improperios capaces de hacer palidecer al mismo Belcebú, pero solo corté sus ataduras y seguí caminando sin mirar atrás.

    Tres días después la encontré robando en el pueblo un simple mendrugo de pan. Estaba hambrienta, sedienta, sucia, harapienta y al verme me tomó del brazo. En tono de súplica me dijo:


    "Enséñame a usar la espada como tú, te pagaré con lo que sea pero no permitiré jamás que nadie sufra así como yo en ese camino sin guardia ni vigilancia".

    Odio a la gente pidiendo y detesto a la que suplica. No los soporto. Son tan infantiles pidiendo algo a alguien o a sus dioses. En este mundo o te haces inteligente o astuto. Pero no ambas cosas. Los inteligentes sirven a los demás, los astutos a un solo amo, uno mismo.

    La tiré, usando toda mi fuerza. Tal como lo esperaba ella no puso cara de asombro si no de enojo.


    "Tú me salvaste, y pudiste tomar de mi lo que quisieras pero no lo hiciste. No eres ni buena ni mala persona. Si eso es lo que quieres puedes tomarme a aquí mismo pero enséñame."

    Eso desató mi ira de manera incontrolable. El solo pensar en lo que estaba dispuesta a hacer me dio no solo lastima si no asco.

    "Levantate." ...

    "Jamás des más de lo que estén dispuesto a darte. No te daré nada ni prometo dártelo. Así que no ofrezcas nada niña estúpida. Valórate y tal vez me lo piense."
    Y me fui de ahí muy disgustado a tomar un tarro de cerveza a la posada más cercana.

    Una semana más tarde me enteré de un hecho inusitado. El herrero que podría decirse es mi amigo más cercano. Me contó que una mujer había robado un caballo que le habían dejado para herrarlo adecuadamente. Lo acababa de terminar y por eso estaba sumamente contrariado. Lo impresionante es que esa mujer lo tomó para ir a rescatar a un niño que había caído a un barranco. Se hizo de sogas de material y se las ingenió ella sola para sacarlo de tal aprieto.


    "¡Qué estúpida mujer! Me dejó el caballo de vuelta con una nota. A las diez de la noche en el callejón y te pagaré el favor. Cuando fui era una mujer harapienta, sucia hasta los codos, muy delgada. Así se me quitaron todas las ganas."

    Supe que era ella por que había tratado de hacer exactamente lo mismo conmigo. No había aprendido nada.

    Al día siguiente me la encontré mendigando afuera de la iglesia. Con un bote a medio oxidar hacia sonidos parecidos a música y supongo estaba recitando o tratando de cantar una balada de esas de caballería. En cuanto pasé se me acercó corriendo.


    "Me he informado. Tú eras un caballero noble que de sus tierras fue despojado. Combatiste y aún así el rey no te premió. ¿Qué haces aquí cuando podrías estar planeando venganza?"

    Le contesté que eso le debería de importar muy poco. Era mi vida, no la suya. Que podía saber una niña sobre la violencia si no ha ido a la guerra y de venganzas si no sabe que motivos me detienen.

    Estaba meditando esto cuando llegué a mi casa y al abrir la puerta me estaba esperando con la espada bien en alto.


    "Te lo advierto ermitaño. O me enseñas o aquí mueres, y después me mato. Ya no puedo soportarlo. La imagen de mi familia muriendo y yo sin poder hacer nada. Vamos... Muéstrame el camino de la espada."

    El camino de la espada. Niña tonta. El camino no existe. La espada es una espada. No tiene alma, ni espíritu. Una vez que la usas solo obedece a su amo. Es como una fuerza de la naturaleza incontrolable. Pelear por tu vida, eso si es un camino.

    No tenía fuerzas. Quitarle la espada era sumamente fácil. Ella quedó arrodillada, cubierta por su cabello. Sin llanto, sin sollozos dijo:


    "Estoy harta, No te comprendo. Todos han abusado de mi en el pueblo para tener lo que quieren. Solo por un mendrugo de pan, agua o tener donde dormir. Pero tú y el herrero no. Y no solo eso. Me has dejado atrás como un animalito más. No lo soporto. Mátame por favor. Aquí y ahora."

    La levante con fuerza, con odio, sentí como la ira me recorría los riñones a través de la espalda hasta llegar a mi boca:

    "Soy hombre de pocas palabras. Escucha bien lo que te voy a decir estúpida. En este mundo el fuerte se come al débil. Si quieres ser fuerte primero no hagas fuerte a los demás. Si quieres comer hay forma de conseguir alimento en el campo y agua. Si quieres una casa puedes aprender a hacerte una. Jamás involucres a los demás en tus deseos. Porque ellos siempre te pedirán algo a cambio. Ahora ve, levanta esa espada y ponla en su lugar."

    Desde ese día la niña no se fue de mi casa. Se quedó en el rincón junto a la leña que apilaba. Iba y venía del pueblo todas las mañanas y todas las tardes. No conseguí que se marchara.

    Una noche en la que me puse muy ebrio frente a mi fogata ella se me acercó:


    - "Traje su espada como me lo pidió."

    - "Aviéntala lejos. No la quiero ver. Está cargada de mucho sufrimiento."

    - "¿Te arrepientes ermitaño?"

    - "Me arrepiento si, pero jamás cambiaría mis decisiones. Si tuve que ser implacable con unos, también lo fuí conmigo mismo. Así no hay remordimientos."

    - "Si ya no la quieres, ¿me la regalas?"

    - "Jajajajajaja... tan inocente. Tan limpia de todo mal, como mi Alma a la que no olvido ni olvidaré jamás."

    - "¿Alma?"

    - "Una doncella de la que estuve enamorado. Hace muchos años."

    Y en ese momento quizás por haberlo reprimido tanto tiempo me solté a llorar.

    La pordiosera no dijo nada. Pero a la luz de la fogata me soltó un golpe con la espada el cual evadí. Y después otro y otro.

    Así empezó su entrenamiento. Una noche y otra. Y otra más.

    La espada ahora es de ella. Si supiera que con esa misma arma estuve a punto de eliminar un reino y me detuve. Me detuve porque el rey me mandó en misión oculta y no me dijo que era para acabar con el reino de mi adorada Alma.

    Hoy después de casi cinco años de entrenamiento esa niña mendicante ha cometido muchos errores. Con la espada ha matado a muchos ladrones y asesinos que aparecen cerca del pueblo. Sin siquiera averiguar, sin preguntar si es verdad que lo son o no. A mi realmente ya no me importa. Lo que si le he advertido es que no se pervierta como mercenaria. Hacer el trabajo sucio de otros es una maldición cuya paga es rencor y amargura.


    "Me voy ermitaño."

    "¿A dónde si se puede saber, tonta?"

    "Hay un grupo que se ha sublevado contra el rey. Por sus crímenes y actos del pasado. Quiero ayudar."

    "No. Lo que quieres es cortarle el cuello tú misma."

    "Si. Eso quiero."

    "Ve entonces."

    Y cuando iba cruzando la puerta solo hice una pregunta.

    "Pordiosera. Tu nombre es..."

    "Mi nombre fue olvidado el día que me encontraste. En el pueblo me llaman la que cuida en el bosque."

    "¿Y cómo te presentaras ante el ejército rebelde? Necesitas algo que un capitán pueda recordar."

    "¿Gaia, Greta, Alaia? Me gustan esos nombres. Pero ponme uno tú ermitaño. Aunque tampoco sé tu nombre."

    "Mejor que nunca lo sepas. Llévate la espada y muéstraselas. Ellos entenderán porque. Y desde hoy te llamarás Levi, la asesina."

    "Adiós ermitaño. Gracias por todo."

    "Gracias a ti. Me quitaste esa espada de encima. Ahora vete. Y si acaso regresas, tráeme un recuerdo del rey."

    "¿Vas a llorar de nuevo?"

    "Lloro cada cinco años. Quizás lo haga pero no por ti chiquilla. "

    Y así nació la leyenda de una mujer que no obedece la ley de nadie salvo la de sí misma. No pide permiso a nadie ni a nada. Su única arma y sostén es su espada. Su camino es luchar por vivir. Su maestro un ermitaño que esa noche desapareció para siempre.
     
    #1
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  2. Mujer Morena

    Mujer Morena Poeta asiduo al portal

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    Hace un par de días me crucé con esta historia, en ese momento solo leí, porque quería armar en mi mente y con toda calma a los personajes, les dí rostro, gestos e incluso creo que un poco de pasado anterior a los hechos que narras, me gustó la forma en que lo desarrollas, no así las desgracias a las que se enfrentaron como tanta gente en este mundo, que se forja al calor de la batalla, te felicito tienes talento para la prosa, saludos.
     
    #2
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  3. silveriddragon

    silveriddragon Poeta fiel al portal

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    :-O Y yo que pensé que no le gustaría a una mujer este tipo de iniciativas.

    Explorar el lado obscuro de la civilización medieval.

    Bueno es que viéndolo en perspectiva no fue una época tan romántica como a veces nos las pintan.

    Por ello puse la advertencia al inicio. No voy a mentir, me costó mucho animarme a escribir prosa ( de hecho a escribir en general XD ) y hacerlo con algo de este estilo fue porque me gusta imaginar como fueron esos tiempos.

    Levi pertenece al mismo ciclo y mundo donde imagino a Britania, Alemania y un ser inmortal que anda deambulando por ahí perdido en el espacio XD

    Quien sabe tal vez un día se encuentren.

    Muchas gracias por la lectura y el cumplido.

    Saludos Cordiales
     
    #3
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