marquelo
Negrito villero
¿Dónde quedó la ira que nos volvió el torso para ver
los abismos eternos de la duda?
¿Dónde quedó la resolución de la hierba
que sembraste en tus pulmones?
Fuimos planos que no encajaron
ningún horizonte/
no hubo fraternidad en el sonido que despiden los delfines.
Amor de charco
que no espejea juramentos
inflamados por las velas de la dicha;
esfuerzos de la lágrima por retener los deseos
palpitantes de la carne.
Nos quedamos así
queditos
como dos espacios que se miran
sin esperar la cesta de la luz
que atrapa los colores en el preciso segundo
en que las campanas saltan sobre
todas las madres penitente de la tierra.
A veces/ en las trágicas leyendas
de la historia
una voz arcaica narra ante una candela que baila
las desventuras de dos amantes
que se entregaron a luchar contra la ignorancia
amenazante de una herida
contra todos los pregones que anunciaban
el interés del oro y de los vinos
contra la moral cocinada en las aldeas
y se detiene a tragar un poco de recuerdo
que le alcanzan las estrellas
y se queda
ahí
reflexionando
si los amantes
abrazaron toda la distancia de los mares
todas las luces con formas de galaxia
todos los abrazos sempiternos de los robles.
y sonríe
abre los brazos atrapando el reflejo de la luna
y extiende la mano
para unirse al único auditorio de su boca
a la única sombra que no teme
Tú...
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