Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna tiene un peine nacarado
que guarda en el barcal del velador
con ínfimas esquirlas de luceros
y apliques de rubíes su armazón.
Coqueta ella acicala su guedeja
y adorna con horquilla algún mechón...
En ébanos la noche amuebla el cielo,
aquel que en orfandad el sol dejó.
Inunda sus estancias letanía
de un tiempo descarriado en el reloj
y añora en su cintura el talabarte
de rayos abrasando su bastión.
¿Por qué? Nadie lo sabe... Fue un instante...
¡completo el universo se quebró!
El hoy se escombra en éxodo de ayeres
buscando el epitafio de un adiós.
La luna tiene un peine nacarado,
oculto siempre mengua su arrebol
mas llena resplandece si entreteje
con él el fiel recuerdo de su amor.