Leyenda Urbana

Belbet

Poeta recién llegado
Leyenda urbana


La noche de la apuesta, cuando jugamos con mis amigos a ver quien pasaba la noche en el cementerio,me sentía seguro de poder hacerlo hasta que te ví paseando tranquilamente en medio de las tumbas.
No pensé que tal vez tú también habías jugado una apuesta. Entré en pánico y corrí hasta la salida y trepé la reja lanceada del enorme portón sin mirar atrás.
Todo lo que quería era llegar a casa.
Subí por la enredadera del patio trasero hasta mi cuarto y me acurruqué en mi cama.
Cuando bajé mis padres ya se habian ido.
Pasé el dia dando vueltas sin querer encontrarme con mis amigos por vergüenza,
me pareció extraño que mis padres no regresaran.
Pasé la noche solo en casa, mis padres no contetaban mis llamadas y comencé a desesperarme.
Salí a la calle bien temprano y vi pasar el cortejo fúnebre, camino obligado del cementerio era la calle de mi casa.
Solo ahí, cuando vi a mis padres llorando, caminando lentamente detrás del coche y a todo el vecindario con ellos,comprendí lo que había pasado. Ver mi nombre inscripto en las coronas de flores y el féretro me dejaron anonadado,
ahora ya somos dos en la leyenda urbana.-
 
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Leyenda urbana


La noche de la apuesta, cuando jugamos con mis amigos a ver quien pasaba la noche en el cementerio, me sentía seguro de poder hacerlo hasta que te ví paseando tranquilamente en medio de las tumbas.
No pensé que tal vez tú también habías jugado una apuesta.
Entré en pánico y corrí hasta la salida y trepé la reja lanceada del enorme portón sin mirar atrás.
Todo lo que quería era llegar a casa.
Subí por la enredadera del patio trasero hasta mi cuarto y me acurruqué en mi cama.
Cuando bajé mis padres ya se habian ido.
Pasé el dia dando vueltas sin querer encontrarme con mis amigos por verguenza.
Me parecio extraño que mis padres no regresaran.
Pasé la noche solo en casa, mis padres no contetaban mis llamadas y comencé a desesperarme.
Salí a la calle bien temprano y vi pasar el cortejo fúnebre, camino obligado del cementerio era la calle de mi casa.
Solo ahí, cuando vi a mis padres llorando, caminando lentamente detras del coche y a todo el vecindario con ellos, comprendí lo que había pasado. Ver mi nombre inscripto en las coronas de flores y el féretro me dejaron anonadado.
Ahora ya somos dos en la leyenda urbana.-

Me gusta tu relato, a pesar de ser una historia muchas veces tratada, has sabido desarrollarla de forma sencilla y coherente. A gusto personal y como un mínimo detalle, me sobran punto y aparte, algunos reemplazables por punto seguido o punto y coma.

Un gusto volver a leerte, Belbet.

Gracias por compartir tu obra.

Un beso.
 

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