jmacgar
Poeta veterano en el portal
Leyendo Polifemo y Galatea
(homenaje a Góngora con unas octavas)
Leyendo estoy a Góngora, su pluma
es de una maestría prodigiosa,
sus bucólicos versos como espuma
tienen sonoridad maravillosa
y sus octavas de belleza suma,
de lírica elevada y armoniosa,
me llevan a rendirle un homenaje
aunque sea muy leve mi bagaje.
Son de su Polifemo y Galatea
con los versos con los que me solazo,
su poema la perfección bordea,
define valles, prados, el ocaso,
con su verbo que es llama de una tea
que da luz a mi noche al cielo raso
y a su vez es un faro luminoso
que me guía por mi camino umbroso.
Mas me siento a su lado tan pequeño
que no se cómo hacer para imitarlo,
para no ser tratado con desdeño
en mi atrevido afán por igualarlo
y en eso estoy, pondré todo mi empeño
y, aunque lejanamente, he de emularlo;
para que sean dignos mis intentos
¡venid, OH musas de los firmamentos!
La estrofa veintidós es la que escojo
osadamente para recrearla
y espero no causar ningún enojo;
con humildad intento aquí plasmarla,
desde mi pequeñez y con arrojo
quisiera más abajo culminarla;
les pondré la de Góngora primero
que para mí es guía y es lucero :
"Mudo la noche el can, el día dormido
de cerro en cerro y sombra en sombra yace.
bala el ganado; al mísero balido,
nocturno el lobo de las sombras nace.
Cébase -y fiero deja humedecido
en sangre de una lo que la otra pace.
¡Revoca, Amor, los silbos, o a su dueño,
el silencio del can siga y el sueño" *(1)
mi recreación :
El lobo en el aprisco
El día ya se fue, llegó el oscuro
manto que por la noche cubre el llano
duerme el pastor y el perro pues fue duro
el regreso de allá, del altozano;
acecha el lobo hambriento, salta el muro,
y en un instante la oveja está abatida,
sueñan el can y el dueño; ley de vida.
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(homenaje a Góngora con unas octavas)
Leyendo estoy a Góngora, su pluma
es de una maestría prodigiosa,
sus bucólicos versos como espuma
tienen sonoridad maravillosa
y sus octavas de belleza suma,
de lírica elevada y armoniosa,
me llevan a rendirle un homenaje
aunque sea muy leve mi bagaje.
Son de su Polifemo y Galatea
con los versos con los que me solazo,
su poema la perfección bordea,
define valles, prados, el ocaso,
con su verbo que es llama de una tea
que da luz a mi noche al cielo raso
y a su vez es un faro luminoso
que me guía por mi camino umbroso.
Mas me siento a su lado tan pequeño
que no se cómo hacer para imitarlo,
para no ser tratado con desdeño
en mi atrevido afán por igualarlo
y en eso estoy, pondré todo mi empeño
y, aunque lejanamente, he de emularlo;
para que sean dignos mis intentos
¡venid, OH musas de los firmamentos!
La estrofa veintidós es la que escojo
osadamente para recrearla
y espero no causar ningún enojo;
con humildad intento aquí plasmarla,
desde mi pequeñez y con arrojo
quisiera más abajo culminarla;
les pondré la de Góngora primero
que para mí es guía y es lucero :
"Mudo la noche el can, el día dormido
de cerro en cerro y sombra en sombra yace.
bala el ganado; al mísero balido,
nocturno el lobo de las sombras nace.
Cébase -y fiero deja humedecido
en sangre de una lo que la otra pace.
¡Revoca, Amor, los silbos, o a su dueño,
el silencio del can siga y el sueño" *(1)
mi recreación :
El lobo en el aprisco
El día ya se fue, llegó el oscuro
manto que por la noche cubre el llano
duerme el pastor y el perro pues fue duro
el regreso de allá, del altozano;
acecha el lobo hambriento, salta el muro,
y en un instante la oveja está abatida,
sueñan el can y el dueño; ley de vida.
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*(1) Estrofa nº 22 de “Polifemo y Galatea” de Luis de Góngora y Argote
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