UCRONICO
Poeta recién llegado
Mendigando adelantos a la Gloria
andamos por caminos escondidos,
buscando los atajos y los vados.
Paraísos lejanos y prohibidos
ocupan un lugar de la memoria
de los hijos de Adán, hoy exiliados
de aquellos verdes prados
que nos vieron nacer.
¿Quién puede conocer
el destino del viejo palafrén
que porta nuestra corta vida, quién?
Aquel que ha conocido vagamente
los frutos del Edén
siempre ansía probarlos plenamente.
Como aquel exiliado caminante
que añora las montañas de su infancia
aprovecha los altos del camino
para otear allende, en la distancia,
sus cimas plateadas, anhelante...
Como aquel desdichado peregrino
que ignora su destino
se postra para orar
ante cualquier altar...
Así, quien pone rumbo a ningún lado
con una prisa inútil, enganchado
al carro del deseo y la impaciencia,
verá que en el pecado
va implícita la justa penitencia.
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