SANDINUS
Poeta recién llegado
En el abismo de tus ojos de petróleo,
peces linterna devoran cenizas de un clavel,
una huelga de flores ansiosas golpea tu puerta
mientras el polvo, cubre las grietas de tus labios.
Cientos de noches se han suicidado al alba,
los ciegos siguen tanteado el arco iris,
relojes de arena giran en el mar de la eternidad
y tú, sigues buscando caricias en de las nubes .
Así, así es como se coagula un corazón.
Mi cabeza degollada surca el espacio
esperando que tu silueta ilumine mis pupilas
que lances un destello de filos que cercene mi carne
y haga vibrar a mi cansado esqueleto,
pero tú, sigues manchando con sombras la pared.
Y yo me pregunto
¿Por qué hay un plato hambriento en el banquete?
¿Por qué nuestras ramas temen saborear la corteza ajena?
¿Por qué estamos cabalgando orugas muertas?
¿Por qué seguimos atrapados entre muros de talco?
Por ello la bestia se engalana para arrancarte la mano,
e invitarte a remojar los labios en la penumbra cósmica,
a olvidar los vértigos de las cúspides perfumadas,
quitarle sensualmente la gabardina a los sueños
y balancearnos desnudos en el trapecio del deseo.
Ven conmigo bailarina, rompe tus escuadras
vamos a besarnos
bajo la lluvia de libélulas de plata .
peces linterna devoran cenizas de un clavel,
una huelga de flores ansiosas golpea tu puerta
mientras el polvo, cubre las grietas de tus labios.
Cientos de noches se han suicidado al alba,
los ciegos siguen tanteado el arco iris,
relojes de arena giran en el mar de la eternidad
y tú, sigues buscando caricias en de las nubes .
Así, así es como se coagula un corazón.
Mi cabeza degollada surca el espacio
esperando que tu silueta ilumine mis pupilas
que lances un destello de filos que cercene mi carne
y haga vibrar a mi cansado esqueleto,
pero tú, sigues manchando con sombras la pared.
Y yo me pregunto
¿Por qué hay un plato hambriento en el banquete?
¿Por qué nuestras ramas temen saborear la corteza ajena?
¿Por qué estamos cabalgando orugas muertas?
¿Por qué seguimos atrapados entre muros de talco?
Por ello la bestia se engalana para arrancarte la mano,
e invitarte a remojar los labios en la penumbra cósmica,
a olvidar los vértigos de las cúspides perfumadas,
quitarle sensualmente la gabardina a los sueños
y balancearnos desnudos en el trapecio del deseo.
Ven conmigo bailarina, rompe tus escuadras
vamos a besarnos
bajo la lluvia de libélulas de plata .
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