Ha llegado una carta invisible
a los buzones subterráneos,
en los rincones blandos florece
un ademán de espacio y realidad superpuesta,
mi cuerpo esta vacío y en el interior alguien
libera la compulsión de la lluvia.
En el territorio de las manos
ya no hay muerte fisicamente de la carne,
algo alcanza a nutrir el espíritu
en una renovación continua.
La tinta intacta retrata una mirada
en los círculos extremos de las horas,
una nube de vapor de agua
compone la bóveda del cielo.
La gusanera de los astros viajan
en agujeros de espejos
y la mística de los corazones
se multiplican en este continente de tactos y auroras.
.
¿Habéis visto los opuestos uniendo las fronteras
llegando al punto exacto
de su propio límite?
¿Habéis visto el extremecimiento de la rosa
en el interior del pecho
que se contrae y expande como el universo
donde se turba una revolución de praderas
y se deja germinar la vida
invadurnada de milagro?
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