Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Derrotados mis ojos
ante la inmensidad
de la barbarie,
encallecidas mis manos
de escarbar en la tierra
buscando una salida,
solo me queda el camino
de la tinta salvadora,
de unos versos
robados al viento,
de un poema
que purifique mi sangre,
de un verbo que guíe
a mis latidos.
Debo encontrar la senda
de la palabra
que espera ser eco,
grito, caricia, abrazo,
bosque, montaña, río...
Esta liberación cósmica
nace del corazón
y desemboca en las yemas
de mis dedos,
respirar letras,
puntos y comas
me hace más libre
y me acerca un poco
a la esencia del todo.
ante la inmensidad
de la barbarie,
encallecidas mis manos
de escarbar en la tierra
buscando una salida,
solo me queda el camino
de la tinta salvadora,
de unos versos
robados al viento,
de un poema
que purifique mi sangre,
de un verbo que guíe
a mis latidos.
Debo encontrar la senda
de la palabra
que espera ser eco,
grito, caricia, abrazo,
bosque, montaña, río...
Esta liberación cósmica
nace del corazón
y desemboca en las yemas
de mis dedos,
respirar letras,
puntos y comas
me hace más libre
y me acerca un poco
a la esencia del todo.
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