Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
No preguntes, no intentes entender
lo que ocultan mis ojos tras el vuelo
de una lágrima. A veces es consuelo
dejar caer la pena y renacer.
Mas, ¡qué intenso se abraza en mí el ayer!
Se clava en mi garganta como anzuelo
de palabras que muestran su señuelo
en poemas de eterno anochecer.
Luz y sombra matizan la tristeza,
difuminan sus lindes. Mi verdad
se oculta, se me pierde en la maleza
que desbrozo y calcino en soledad.
Vuelvo a sembrar el campo de entereza
por si me floreciera libertad.
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