AntonioG
Poeta recién llegado
se acercan las celebraciones por el día de la independencia, mi mensaje aquí les dejo...
¡Libertad! gritaron los libertadores, mientras la nobleza limeña hacia hurras huecas y superficiales, libertad llegó a las costas de mi patria como una fiebre extranjera que invalidó los sueños revolucionarios de los autóctonos de ésta tierra. Libertad, porque dios lo manda, dijeron, pero fueron libres los que ostentaban poder, los que siempre fueron autónomos, pero mis amigos continuaron en la miseria, pago a la península pago a Lima.
Libertad exclamó un militar de otras latitudes y enfrentó a la corona como un hidalgo caballero medieval, la libertad se meneó frente a las narices del pueblo pocos la vieron, a nadie le importó, todos seguimos siendo esclavos del opresor, un dictador español no es en nada distinto a un caudillo local, los dominados siguieron inclinados y humillados, los dominadores acariciaron el poder y lucharon sus guerras los pobres, los que no pueden resistirse a la fiebre, a las masas, al fervor patriota que envenena los corazones.
Y no es que yo no sea patriota, sólo es que la libertad de aquellos años fue la más grande ilusión que trajo un extranjero a éstas tierras. Libertad piden los hombres libertad está en los corazones.
¡Libertad! gritaron los libertadores, mientras la nobleza limeña hacia hurras huecas y superficiales, libertad llegó a las costas de mi patria como una fiebre extranjera que invalidó los sueños revolucionarios de los autóctonos de ésta tierra. Libertad, porque dios lo manda, dijeron, pero fueron libres los que ostentaban poder, los que siempre fueron autónomos, pero mis amigos continuaron en la miseria, pago a la península pago a Lima.
Libertad exclamó un militar de otras latitudes y enfrentó a la corona como un hidalgo caballero medieval, la libertad se meneó frente a las narices del pueblo pocos la vieron, a nadie le importó, todos seguimos siendo esclavos del opresor, un dictador español no es en nada distinto a un caudillo local, los dominados siguieron inclinados y humillados, los dominadores acariciaron el poder y lucharon sus guerras los pobres, los que no pueden resistirse a la fiebre, a las masas, al fervor patriota que envenena los corazones.
Y no es que yo no sea patriota, sólo es que la libertad de aquellos años fue la más grande ilusión que trajo un extranjero a éstas tierras. Libertad piden los hombres libertad está en los corazones.