tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acaba de descorrerse de mi una sombra, una de mis sombras. Estaba encendida. La he visto saltar y escaparse de mi cabeza, convivía junto a otras cientos de sombras dentro de mi mente. No encuentro un motivo por el que se haya ido, siempre deliberé mis fantasías oscuras, es más, mi raciocinio lúgubre se ha mantenido ante las circunstancias precisas, promulgando una sana comunidad. No se si la he perdido definitivamente. Espero que regrese, pues en la soledad del desamparo será presa fácil de su propia ira y se convertirá a una malignidad insostenible, incluso para ella misma. La vi correr con osadía por la avenida, no me atreví a detenerla. Sentí como la miraban caminar ligero las otras sombras desde adentro de mis ojos. Cuando oscurezca solo será una sombra libre en las calles, deambulante, asustadiza, perpleja, irreflexiva, independiente, irreversible. Tal vez solo esté hablando desde mi castigado ego. ¡Quien jamás hubiera dejado que se escape! Suerte para ella que intervino mi apocada moralidad y dijo… ¡Si se quiere ir que lo haga, no soy quien para detenerla!!!