ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es invierno y el sol dura un suspiro
Entre altas paredes de libros apilados
o en el viejo bazar de antigüedades
criaturas hay que se guardan en el día
a la espera de las horas más oscuras
para salir a satisfacer necesidades
de fluido tibio y rojo rutilante
que circula en los cuerpos de mortales
los que ajenos al asalto que se trama
e inmersos en sus quehaceres cotidianos
vuelven prestos o lentamente y a tranquilas
a sus tibios hogares abrigados.
En la solitaria calle se oyen pasos,
atrás, allí o a un costado...
movimiento repentino de una sombra,
un ¡ay! corto y apagado, un breve forcejeo,
el silencio que se cierra sin testigos,
ilusión de cuellos blancos y colmillos:
el ritual ancestral y eterno reiniciado.
Entre altas paredes de libros apilados
o en el viejo bazar de antigüedades
criaturas hay que se guardan en el día
a la espera de las horas más oscuras
para salir a satisfacer necesidades
de fluido tibio y rojo rutilante
que circula en los cuerpos de mortales
los que ajenos al asalto que se trama
e inmersos en sus quehaceres cotidianos
vuelven prestos o lentamente y a tranquilas
a sus tibios hogares abrigados.
En la solitaria calle se oyen pasos,
atrás, allí o a un costado...
movimiento repentino de una sombra,
un ¡ay! corto y apagado, un breve forcejeo,
el silencio que se cierra sin testigos,
ilusión de cuellos blancos y colmillos:
el ritual ancestral y eterno reiniciado.
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