Cafla
Poeta recién llegado
Con la estela de mis pasadas malas decisiones me levanto y
con la sombra de ella me duermo.
Mi martirio personal se reencarna en mi situación actual y
en mi dependencia y ausencia de mi productividad diaria.
¿Fue tanta mi inconsciencia saboteadora que me arruiné la vida entera y
de pasada la de mis cercanos?
¿Fue tanta mi soberbia que me convertí en la persona que siempre repudié ser?
Es la vez primera que siento que éstos 35 años no me alcanzan
para hacer lo que debería estar haciendo hace tiempo.
Y ni siquiera he dejado un legado.
Cómo es que los años pasaron a la velocidad del sonido
sin ni siquiera estar consciente de lo que se iba convirtiendo mi “vida”.
Desperdicio de existencia, de años, de dinero, de energía, de besos, caricias, enojos.
Las motivaciones que tengo todos los días,
son asesinadas por mi martirio y mi culpa
junto con una pila de malas decisiones
que impactaron el doble por este pesado bagaje de auto sabotaje
que ha creado mi mente,
llena de complejos, trancas, procrastinación, soberbia, estupideces, entre muchos.
Siento que todos pasaron a velocidad normal y
mientras yo voy a 30 por hora, debido a mi ineptitud y
una porción de malas rachas.
La suerte no alcanza para todos,
al menos no al mismo tiempo,
en este tiempo lineal que tenemos.
Cuando en algún momento tuve mucha suerte, otros no,
y aquellos que tienen suerte ahora,
y yo no alcancé a llegar a la repartición.
Creo que la única forma de perdonarme al fin,
es la obtención de todo lo que he querido,
una de las más importantes es la de ayudar a mis seres queridos
y no al revés,
la vida va en reversa para mí,
sigo siendo una carga,
continúo sin poder despegar y
lo peor de todo es que mi tiempo se acaba,
los años pasan, la mente y cuerpo se marchita.
Últimamente mi mente se transporta
hasta el punto de mi primera mala decisión (de miles),
lo veo claro, hasta puedo recordar lo que pasaba
por mi cabeza en ese momento crítico.
Me mareo refunfuñando, por qué hice lo que hice.
No puedo sacarme esa idea,
no logro perdonarme,
aún haciendo estas penitencias
que la vida me ha puesto.
Luego descubrí que aunque tenga buenas intenciones y sea correcta,
no significa que el mundo me deba algo, como solía creer.
Pues, no me debe nada.
Todo lo tengo que buscar yo,
por eso he estado años haciéndolo,
no obstante, hay días que simplemente me canso,
y me rindo, necesito un apagón cerebral.
No quiero pensar en quién soy,
porque lo que soy, es la consecuencia de lo que fui,
Y lo que fui, es lo que aborrezco y
lo que me ha traído hasta acá.
¿Será por esto que no resulta nada?
¿Tendré algún halo de algún color que la gente percibe y ve como me desprecio?
Si fuera así, ¿Cómo logro el perdón?
Nunca pensé que perdonar a otros sería más fácil que perdonarse a sí mismo.
Ya no me quedan energías hoy ni
motivaciones algunas,
en estas horas, soy una perdedora con una autocompasión al máximo,
hasta que salga la optimista y enérgica de siempre,
y en unas semanas más, esta lid en mi interior aparezca otra vez y
¡Todo de nuevo!
Viernes en la tarde al lado de una ventana con una brisa fresca...



con la sombra de ella me duermo.
Mi martirio personal se reencarna en mi situación actual y
en mi dependencia y ausencia de mi productividad diaria.
¿Fue tanta mi inconsciencia saboteadora que me arruiné la vida entera y
de pasada la de mis cercanos?
¿Fue tanta mi soberbia que me convertí en la persona que siempre repudié ser?
Es la vez primera que siento que éstos 35 años no me alcanzan
para hacer lo que debería estar haciendo hace tiempo.
Y ni siquiera he dejado un legado.
Cómo es que los años pasaron a la velocidad del sonido
sin ni siquiera estar consciente de lo que se iba convirtiendo mi “vida”.
Desperdicio de existencia, de años, de dinero, de energía, de besos, caricias, enojos.
Las motivaciones que tengo todos los días,
son asesinadas por mi martirio y mi culpa
junto con una pila de malas decisiones
que impactaron el doble por este pesado bagaje de auto sabotaje
que ha creado mi mente,
llena de complejos, trancas, procrastinación, soberbia, estupideces, entre muchos.
Siento que todos pasaron a velocidad normal y
mientras yo voy a 30 por hora, debido a mi ineptitud y
una porción de malas rachas.
La suerte no alcanza para todos,
al menos no al mismo tiempo,
en este tiempo lineal que tenemos.
Cuando en algún momento tuve mucha suerte, otros no,
y aquellos que tienen suerte ahora,
y yo no alcancé a llegar a la repartición.
Creo que la única forma de perdonarme al fin,
es la obtención de todo lo que he querido,
una de las más importantes es la de ayudar a mis seres queridos
y no al revés,
la vida va en reversa para mí,
sigo siendo una carga,
continúo sin poder despegar y
lo peor de todo es que mi tiempo se acaba,
los años pasan, la mente y cuerpo se marchita.
Últimamente mi mente se transporta
hasta el punto de mi primera mala decisión (de miles),
lo veo claro, hasta puedo recordar lo que pasaba
por mi cabeza en ese momento crítico.
Me mareo refunfuñando, por qué hice lo que hice.
No puedo sacarme esa idea,
no logro perdonarme,
aún haciendo estas penitencias
que la vida me ha puesto.
Luego descubrí que aunque tenga buenas intenciones y sea correcta,
no significa que el mundo me deba algo, como solía creer.
Pues, no me debe nada.
Todo lo tengo que buscar yo,
por eso he estado años haciéndolo,
no obstante, hay días que simplemente me canso,
y me rindo, necesito un apagón cerebral.
No quiero pensar en quién soy,
porque lo que soy, es la consecuencia de lo que fui,
Y lo que fui, es lo que aborrezco y
lo que me ha traído hasta acá.
¿Será por esto que no resulta nada?
¿Tendré algún halo de algún color que la gente percibe y ve como me desprecio?
Si fuera así, ¿Cómo logro el perdón?
Nunca pensé que perdonar a otros sería más fácil que perdonarse a sí mismo.
Ya no me quedan energías hoy ni
motivaciones algunas,
en estas horas, soy una perdedora con una autocompasión al máximo,
hasta que salga la optimista y enérgica de siempre,
y en unas semanas más, esta lid en mi interior aparezca otra vez y
¡Todo de nuevo!
Viernes en la tarde al lado de una ventana con una brisa fresca...