aoz
Poeta recién llegado
Línea
Visitas
Húmedas formas constelando el nocturno teatro de sombras y apariciones.
Hubiese sido causa mutua la comunicación para ambos... pero la avidez
mía podía más, te hice silencio. Levemente te extendías hermosa en tus
bailes de luna, mientras, la tensión que poseía desgarraba el cojín rojo
de tus pupilas; tensa la osadía del grito ahogado y el rezo numeroso
para lo inolvidable hasta irme perdiéndome noctámbulo para el
cansancio... Desorbitadas paredes no, desorbitado en mi mortal locura,
para la tuya: la inmortal visita de mis noches...
Última visita
El leve intenso
fondo del pasillo incrusta sombra
al extracto del ruido
desde tu cuarto gris.
« Se asomó pálida tu secundario rostro
por la orilla de la grieta noche...
Se podía decir, para entonces,
como puerta derretida
al borde
húmedo de la luz
(como ave, que ha rara vez, eclipsa al sol)
salpicada en tu centinela mirada...
Más allá, un gris penumbra
lanzaba palpitaciones de alegría morbo
como un portal memoria permanecido,
repitiéndose igual... »
por la orilla de la grieta noche...
Se podía decir, para entonces,
como puerta derretida
al borde
húmedo de la luz
(como ave, que ha rara vez, eclipsa al sol)
salpicada en tu centinela mirada...
Más allá, un gris penumbra
lanzaba palpitaciones de alegría morbo
como un portal memoria permanecido,
repitiéndose igual... »
El cojín rojo.
La tela cruda.
Un cuerpo semi-luna cobijaba dulzura...
Rezos de nula paciencia.
La tela cruda.
Un cuerpo semi-luna cobijaba dulzura...
Rezos de nula paciencia.
Me abismaba precipitación el músculo
lleno
de su transpiración fría:
una fuerza agotadora, un germen parálisis;
el duende curioso tocaba los violines del terror
para mi muda melodía...
Un espejo lloraba vagos reflejos de nostalgia absurda,
y le miré desnuda la flor-prisma del sur...,
los horizontes de revelación,
besos partiendo labios,
el candor placer,
la viva llama,
las sensuales uniones de la carne
apretada,
liberada; memoria...
Se disolvía pulsátil la sangre seca de los cuadros,
entre las manos,
como amarga lava
purificando los merodeos de la huida.
Algo ocurrió, algún suceso tuvo muerte en la memoria:
a la orilla del eco
curvilínea lacrimosa una nota vieja del piano
Había una gruta fonda
y en ella, un espanto escarabajo
(inmóvil rasguñaba la pulida tersa
estancia de la oreja).
Tenía espanto
Pero la llamada me invitaba al pasado
y caminé...
por el leve
intenso
fondo
del pasillo
hacia la puerta luz
de sus ojos...
« Se podía decir, para entonces, era una puerta luminiscente...
salpicada en su centinela mirada... »
He llegado hasta ti y,
te he quitado la palabra,
y tú, el silencio.
Grité, suicidio...
"Merodeo"
Coro del Gusano.
"Credo del que crea,
santidad morfea,
juventud para el grano.
Detente ante la oveja,
llega la víspera
de los sacros fuegos del héroe;
respira en la red del humo,
bebe del zumo de la gente."
(La sombra se anuncia
exacta bailarina de las doce horas,
se mueve de lado a lado
con la rima del campanario
dándose forma a través
de la materia...)
« ...sudo la musa
por los poros de tu cuerpo
cuando estás con ella... »
La seda ya no viste la tierra cuando la corrías desnuda.
Haz dejado un ermitaño en los vestigios del pasado.
Nos corroe la piel del aire, la mantienes corrosiva.
Roída tu mueca alegría, tus lunas siguen de velo.
Un sinfín de moscas acariciando el cuello.
La lluvia gris, zumo ácido de verano...
Me despido...
...la luz me llama eterno.
« ...rozarte un beso es envenenarte de recuerdo... »
Coro del Gusano.
"Credo del que crea,
santidad morfea,
juventud para el grano.
Detente ante la oveja,
llega la víspera
de los sacros fuegos del héroe;
respira en la red del humo,
bebe del zumo de la gente."
(La sombra se anuncia
exacta bailarina de las doce horas,
se mueve de lado a lado
con la rima del campanario
dándose forma a través
de la materia...)
« ...sudo la musa
por los poros de tu cuerpo
cuando estás con ella... »
La seda ya no viste la tierra cuando la corrías desnuda.
Haz dejado un ermitaño en los vestigios del pasado.
Nos corroe la piel del aire, la mantienes corrosiva.
Roída tu mueca alegría, tus lunas siguen de velo.
Un sinfín de moscas acariciando el cuello.
La lluvia gris, zumo ácido de verano...
Me despido...
...la luz me llama eterno.
« ...rozarte un beso es envenenarte de recuerdo... »
Hay Línea
(Te busco en los escombros interminables
revueltos en la línea.)
No hay pájaros,
alguna ala revoloteando en el viento.
No hay viento
sólo el soplo del aire cansado
e inerte en una emoción de otoño silvestre.
No hay tímpano,
quizás el eco moribundo del recuerdo
que entona el silencio
a veces
en el residuo visible que le queda a la memoria
Hay línea de escombros interminables.
Los recolecto con mis picaflores tiesos,
son extensiones de mí
como yo de la eterna línea
mutuos por lo hondo de lo lleno
Estás Tú,
por todos lados
disuelta como lluvia
tratando de acabar sequías
en la línea húmeda y seca de lo no posible
Estoy yo, y no lo estoy,
pero estás tú
atrayéndome a ti
con la fuerza más triste del llanto
Hay línea y una luz de fondo
y el abismo más claro de la muerte
Hay escombros
que me recuerdan el pasado...
No te conozco
No sé quién eres
El animal de la noche
Exento,
análogo a lo incomodo
grácil dentro de un suspiro ilógico,
circunvalado.
Toda habitación metódica,
como que quiere esperar,
vedadas en cursos que dirigen y no dirigen.
Hay muros (rígidos en red a todo objeto igual
como antes), y un cántaro distinto.
El cántaro crece.
El cántaro agrieta polvorizado
y de él el lomo subterráneo símil
al animal de la noche, al mío,
nace del cántaro.
La hembra de mi masculino se acerca
paso a elevado,
a paso
(vector
unánime cual tácito yo)
el álgido de las paredes rompe
frente a
la blanca secreción de una luz
nunca lucida
emanada del centro donde
rozan los labios míos
con los labios del mismo ser
Toda habitación adrizó primorosa
por el instante,
y en intervalo, un enorme deslizo de ángeles
sacudió líquida
y ahogó lo inexplicable
en otra muerte
« En la raíz palpitante del espíritu
hay línea, y hay pecado. »
No hay memoria,
infinito,
toda habitación metódica,
como que quiere esperar,
vedadas en cursos que dirigen y no dirigen
(La nada, la potencia y la casi evasión.)
Brújula intuición
Acaso vez lo que veo ciega guía
(tú dada para mí como ironía
del sarcasmo que enredé en los vivos).
Acaso ves el arrecife y el molusco
que extiende las manos en auxilio,
el agujero negro que vomita la grasa mental,
el enano que trepa cuellos agobiado
de arriba hacia abajo hasta su fatal
nunca saber que es infinito,
acaso ves sin poder verlo en su irreal.
Yo rebusco entre el limo la sombra exacta de la aleta
y tú brújula intuición renace el instinto.
Sólo ves la línea pero no sus surcos
y su hondura en acertijo de formas en no materia.
No rebusques en el cuerpo moribundo
que ya es boca germen de la tierra.
No apuntes a las luces que nos llevan
a otro nudo como éste en otro idioma.
Acaso ves el escarabajo del desierto
con la branquia inútil por falta oceánica,
el lobo reptil guardián de los sueños
en lo nunca despierto de la nada,
el espacio que es tan lleno y vacío
en cóncava mentira,
la línea que puede ser flecha o esférica
leal de lo vivo entre lo muerto.
Yo rebusco entre el limo la sombra exacta de la aleta,
colocarla en lo que queda,
y así averiguar el este y el oeste
cuando ennegrezca el norte o el sur,
el abismo o lo eterno
y tú brújula intuición
renace el instinto, guíame al paraíso.
La nada primavera
La niña se asusta
con mi verde colibrí
enjaulado en la garganta.
La niña púgil
me atrapa
y doy el canto de su pico.
La niña vuelve
y me viste de animal.
La niña púgil
me atrapa
y doy el canto de otro belfo,
otra rama,
otro pico,
otro labio,
otra antena,
otra muerte
en relinche
o en trino
o en entre gritos
de una angustia similar
a la primera
La niña se asusta
en su nada primavera.
El dolor surge como le surge
el otoño friolento
al agua del río
el dolor se vuelve angustia
y se vuelve vacío
dolorido en los huesos sin fin
en lo que nunca dolerá
se da en su residuo eje
excluido de la arena
como grano
en su límite,
y en potencia libre
mi otra libertad a éste ciclo del dolor
La nada de la Fe
Broté en una iglesia como idólatra
en cierta mitad, y crudo en la paciencia
(Un volumen dócil de transparencia
descendía entre sus alas blancas.
La voz aguda del cosmos
atraía lo que soy por el túnel agusanado.
Un volumen dócil me ofrece el brazo.
La voz aguda suplica mi presencia.
Un volumen me eleva.
La voz me retiene suspendido en la niebla
que oculta la uña húmeda de los pies
estirados en el vuelo.
-Reviento-
un poso se abre en mi lengua
y trago toda luz y silueta
ajena a mi símbolo propio de la fe,
cual cambio obsoleto
al caminar en tus caminos )
« Se siente, el encuentro del ser
con su omnipotente
cuando la línea
torna curvilínea en el horizonte. »
De tanto mundo vengo y desafío,
de nadas con nuevas nadas,
de llegada a otra distancia
hacia la tarde de vuestra eternidad
blanca nada
Todo blanco,
no luz sólo blanca nada
y nunca sombra,
formas: sólo
una blanca mesa,
una blanca silla,
una blanca péndola,
una blanca tinta en tintero blanco,
no hay sonido sólo
un blanco péndulo
que se mueve de lado a lado
con su tic tac
pero no da el tiempo,
sentado un ser en túnica blanca
en blancas canas, y el único color
en su piel naranja
hasta la pupila blanca,
y no negro pergamino,
no blanca palabra
sólo un blanco eterno
Llegaste hasta mí y,
me quitaste la palabra,
y yo, el silencio
Gino Alexander Amaya
11 Junio 2008
11 Junio 2008