Sinceramente, Juan, no me gusta emplear el término «impostura» cuando se trata de poesía. Tiene que haber una palabra más sutil para expresar que el poeta no solo escribe vivencias o realidades... Jean Cocteau, a quien se le atribuye la frase «el poeta es un mentiroso que siempre dice la verdad» parece decirnos en su famoso oxímoron que mentir es parte del espíritu de los poetas, es decir una herramienta lírica; pero yo creo que una cosa es la impostura y otra la imaginación creadora puesta al servicio de la verdad o de la propia realidad del poeta: cualquiera sea la fuente inspiradora, imaginaria o real, la poesía debe ser coherente ─y más en el caso del lirismo─ con el sentimiento de quien escribe.
Tu poema es claro como el agua, y encierra una inquietante reflexión, muy válida para esos momentos en que las musas parecen abandonarnos. Pero mientras sea la belleza estética y de pensamiento el norte de la poesía, muchas cosas hay, mi querido amigo, que sacar del tintero.
Un abrazo infinito y gracias por tu digna y temprana participación en este difícil tema.
¡Vaya, es el segundo comentario que me hacen y he de reconocer que han servido ambos para mejorar mi colaboración en esta tensón; me pareció acertada la sugerencia de Vicente y de las tres que me haces aquí, Elhi, también he introducido dos cambios en el poema pues creo que son bastante razonables; no así con lo del tema de la "impostura" pues, aunque sé que es una palabra que tiene " muy mala prensa" y que habitualmente se usa de forma peyorativa, te diré que en el RAE tiene dos acepciones:
Impostura:
1. f. Imputación falsa y maliciosa.
2. f. Fingimiento o engaño con apariencia de verdad.
Es la segunda acepción de esa palabra la que uso en ese verso, naturalmente, pues en él, de alguna manera, estoy hablando de mí como poeta : resumo en esa expresión lo que yo me considero cuando compongo poemas : un "hacedor de imposturas".
En el mundo del arte del teatro o del cine, la impostura es la esencia de dichas manifestaciones artísticas, e incluso cuando es teatro o cine de tono realista, sabemos que todo lo que vemos es ficción y fingimiento (aunque la obra está basada en hechos reales) y te puedo decir que yo, que soy muy sensible a estas dos maniefestaciones artísticas, he llorado viendo historias que son puro fingimiento, pura actuación, pura impostura. Los actores están impostando siempre y, cuando son buenos, lo hacen de tal manera que nos creemos completamente su papel. Ese es el gran valor de su impostura.
Y ahora, para terminar, una confesión personal: a mi me gusta bastante poco, más bien nada, escribir sobre mis sentimientos y experiencias personales, sobre mis dolores y mis angustias, sobre mis males de amores; los poemas que he escrito hablando de tristezas y lamentos íntimos no han tenido nada que ver con la situación anímica que tenía en el momento de componerlos, por eso me han hecho gracia los comentarios de lectores que me dicen : "ánimo, todo pasará"; más de una vez he tenido que salir a decir luego que eso era una impostura de poeta, así, dicho con esa a palabra: "impostura"; de la misma manera he escrito poemas de mucha pasión y fogoso amor sin estar para nada enamorado en el momento de escribirlos; sabrás que incluso he hecho algún poema místico, de amor divino, siendo como soy, ateo; de ahí que pusiera esa palabra en el último verso, pues si una de las características del lirismo ha de ser mostrar los sentimientos del autor, mi relación "sentimental" con la poesía es la de impostar sentimientos, aunque esto te parezca un oximoron como el que decía Jean Cocteau. Pensé, tras leer tu comentario, cambiarla por "fingimiento", que tiene la misma métrica y que pareciera ser menos peyorativa, pero finalmente decidí mantener "impostura", es más contundente y expresa mejor lo que siento en relación a la poesía.
Gracias de nuevo por tus apuntes, amigo.
Un abrazo.