Maese Plumilla
Poeta fiel al portal
Pentadecasílabos compuestos (7 + 8)
OÓOOOÓO-OOÓOOOÓO
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La llama que ilumina nuestras horas se reduce,
se extingue sin que hagamos el intento de salvarla,
nos cuesta definirnos y entregamos al notarla
miradas que tan sólo nuestro pánico trasluce.
En todo se refleja lo que el miedo nos produce,
estamos derrelictos en océano sin charla,
la llama que encendimos pareciera que al dejarla
ni pena nos provoca, ni consuelo nos induce.
Se amengua su destello, desvanécese el entorno;
nos llegan las penumbras del incierto porvenir
¡sin nada que nos brinde la esperanza del retorno!
Ninguno ni siquiera se animara a sugerir
que estando a las entradas ardentísimas del horno
¡acaso nos salvemos si dejamos de reñir!
OÓOOOÓO-OOÓOOOÓO
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La llama que ilumina nuestras horas se reduce,
se extingue sin que hagamos el intento de salvarla,
nos cuesta definirnos y entregamos al notarla
miradas que tan sólo nuestro pánico trasluce.
En todo se refleja lo que el miedo nos produce,
estamos derrelictos en océano sin charla,
la llama que encendimos pareciera que al dejarla
ni pena nos provoca, ni consuelo nos induce.
Se amengua su destello, desvanécese el entorno;
nos llegan las penumbras del incierto porvenir
¡sin nada que nos brinde la esperanza del retorno!
Ninguno ni siquiera se animara a sugerir
que estando a las entradas ardentísimas del horno
¡acaso nos salvemos si dejamos de reñir!