Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa

Haciendo tuyas las sombras
erguida rompes el aire,
oscuro grana en tus pétalos
parecen llanto de sangre.
Contemplo el haz de tus hojas
que desde el suelo te nacen
y veo cómo pespuntas,
con hilo acuoso de jade,
perladas gotas que bailan
al borde mismo del ápice.
Y así, regándola en letras,
silente paso la tarde,
soñando qué me diría
la flor que muere en el balde.
Efímera su existencia
le ciñe sogas al talle
tornando el pretil verdoso
en yermo y ocre paraje.
Por eso quiero a mi cala
brindarle quedo el romance,
ansiando alzar con la rima
tal vez el férreo adarve
que guarde fiel su hermosura
del filo de los alfanjes
que Cronos lleva en la hueste
certera en todo combate.
Mas pronto rinde su lanza
sin nervio el bruno estandarte
y al pie me deja el postrero,
marchito llanto de sangre.
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