Llanto por Federico García Lorca (aquella madrugada)

Luis Prieto

Moderador Global
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Moderador Global

I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
 
I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis

Un gran romance en elegiaco tono nos compartes, amigo Luis, rememorando de nuevo aquel terrible suceso en la noche de Granada. Algo que sigue dejando dolores y lágrimas en el corazón de los poetas.

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I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
Bellísimos versos en honor al gran poeta...Un gusto visitar tu espacio estimado poeta..un abrazo
 
Un gran romance en elegiaco tono nos compartes, amigo Luis, rememorando de nuevo aquel terrible suceso en la noche de Granada. Algo que sigue dejando dolores y lágrimas en el corazón de los poetas.

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Muchas gracias Marcos por tan gratas palabras para este pequeño homenaje que he querido rendirle.
Te comento que el Sábado tuve el placer de saludar a Ian Gibson, supongo que sabes quien es.

Recibe mis saludos con fraternal abrazo.
 
Se llorará eternamente aquella noche, pero esa garganta lírica, justiciera, apasionada, no nos será nunca arrebatada mientras sigamos admirando en la lectura todo lo legado. GRACIAS por escribirlo así, con tanto sentimiento y respeto en estos conmovedores versos. Sabes que siempre te admiro mi querido Luis. Abrabesos en tu corazón lorquiano.
 
I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy qué hermosura de romance, qué primor de poema, verso a verso desglosas esos terribles momentos que vivió nuestro querido y admirado Federico García Lorca, ay Luís que tus letras hablan con emoción que reverbera y hasta el alma llora al leerlas. Yo me voy a atrever a contestarte con unos cuantos versos arromanzados porque no puedo contenerme conforme te he ido leyendo amigo querido, insigne Escudero, sean para Lorca estos momentos de inspiración en aquello que fue, es y será por siempre en nuestra memoria un poeta de los grandes y un ser entrañable
...muáááááááááckssssssssss...

Hay un clamor en la tierra
al recibir sus entrañas
la sangre de un gran poeta
ruiseñor de la alborada;
eran sus versos enseñas
que hacían cantar al alba,
dejando en el pecho huella
y candelaria en el alma.
Amanecen en la hierba,
al despertar la mañana,
lágrimas de flor de yedra
desprendidas de su cara.
Ay qué sombras tan funestas
se enredaron a sus alas,
poniendo en sus ojos vendas,
de rencor, odio y venganza.
Los gitanos de la huerta
van suspirando en Granada
porque en sus cantes recuerdan
al poeta que los llama.
 
Última edición:
I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
En cada verso siento el llanto del blanco palomo y con tu habitual belleza poética has logrado transformar esta tragedia en una eterna gloria, con cariño Luis
 
Se llorará eternamente aquella noche, pero esa garganta lírica, justiciera, apasionada, no nos será nunca arrebatada mientras sigamos admirando en la lectura todo lo legado. GRACIAS por escribirlo así, con tanto sentimiento y respeto en estos conmovedores versos. Sabes que siempre te admiro mi querido Luis. Abrabesos en tu corazón lorquiano.

La admiración es recíproca mi querida amiga, lo sabes y nunca me canso de decirlo. Muchas gracias por dejarme tu siempre bella huella.
Abrabesos a tu dulce corazón Ropi.
 
Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy qué hermosura de romance, qué primor de poema, verso a verso desglosas esos terribles momentos que vivió nuestro querido y admirado Federico García Lorca, ay Luís que tus letras hablan con emoción que reverbera y hasta el alma llora al leerlas. Yo me voy a atrever a contestarte con unos cuantos versos arromanzados porque no puedo contenerme conforme te he ido leyendo amigo querido, insigne Escudero, sean para Lorca estos momentos de inspiración en aquello que fue, es y será por siempre en nuestra memoria un poeta de los grandes y un ser entrañable
...muáááááááááckssssssssss...

Hay un clamor en la tierra
al recibir sus entrañas
la sangre de un gran poeta
ruiseñor de la alborada;
eran sus versos enseñas
que hacían cantar al alba,
dejando en el pecho huella
y candelaria en el alma.
Amanecen en la hierba,
al despertar la mañana,
lágrimas de flor de yedra
desprendidas de su cara.
Ay qué sombras tan funestas
se enredaron a sus alas,
poniendo en sus ojos vendas,
de rencor, odio y venganza.
Los gitanos de la huerta
van suspirando en Granada
porque en sus cantes recuerdan
al poeta que los llama.

Mi querida amiga Isabel, lo único que debo decirte es, gracias, millones de gracias por esta inspiración repentina que no hace más que certificar que eres una poetisa de primera digna de todo elogio con mi cariño, respeto y admiración. Me rindo una vez más a tus dulces manos y a ese corazón del que solo sabe latir en verso.
Mil gracias por tu siempre dulce presencia que no me canso de embriagarme con ella.
Con cariño este tu escudero.
Pero mira como brillan tus ojos, guapa!!
Ea, que a gusto me he quedado!!
 
Mi querida amiga Isabel, lo único que debo decirte es, gracias, millones de gracias por esta inspiración repentina que no hace más que certificar que eres una poetisa de primera digna de todo elogio con mi cariño, respeto y admiración. Me rindo una vez más a tus dulces manos y a ese corazón del que solo sabe latir en verso.
Mil gracias por tu siempre dulce presencia que no me canso de embriagarme con ella.
Con cariño este tu escudero.
Pero mira como brillan tus ojos, guapa!!
Ea, que a gusto me he quedado!!
Qué primor de ser humano, de amigo y de poeta eres mi querido Luís, besos a porrillo, todos para ti mi niño.....muááááááckssssssss...
 
I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
Fantástico la forma en que transmites con el tono y las palabras simbolos, un momento oscuro en la historia, te agradezco el terminar el poema de una forma sensible y llena de luz, creo que al final de un momento crítico de la historia siempre hay un rayo de luz. Verde palabra que recuerda a Federico y palomo no lo recuerdo pero es metafórico y brillante. Me recordaste a esos documentales en blanco y negro que describían los sucesos pasados de la historia. Una alegría y placer de lectura en detenerme en tus letras, apreciado compañero amigo poeta maestro
Luis Prieto. Un abrazo de luz poeta
 
Fantástico la forma en que transmites con el tono y las palabras simbolos, un momento oscuro en la historia, te agradezco el terminar el poema de una forma sensible y llena de luz, creo que al final de un momento crítico de la historia siempre hay un rayo de luz. Verde palabra que recuerda a Federico y palomo no lo recuerdo pero es metafórico y brillante. Me recordaste a esos documentales en blanco y negro que describían los sucesos pasados de la historia. Una alegría y placer de lectura en detenerme en tus letras, apreciado compañero amigo poeta maestro
Luis Prieto. Un abrazo de luz poeta

Muchas gracias preciado Román por acompañarme y dejar tan gratas palabras que sabes que valoro y aprecio.
Recibe mis saludos cordiales con fraternal abrazo.
 
I
De amarillo y cobre todo
lucía el cielo en Granada,
cuando en el azul gitano
la muerte abría sus alas.
El juez del odio vestía
de traje negro y corbata,
por calles iba el silencio
y el viento por la montaña.
Sobre el rostro del palomo,
el miedo se dibujaba,
oculto en la habitación
soñaba con voz amarga.
Llevaban mensaje en sangre
verdes buitres, verdes capas,
en coche negro cerrado
al palomo se llevaban.
Se le vio con traje blanco
en aquella madrugada,
blanco blanco, blanco nieve
bajo el cielo de la Alhambra.
La incertidumbre y su manto
llegaron con voz callada,
una vela de agonía
titilaba en las ventanas.
La noche apestaba a pólvora
en aquella madrugada,
yugos y flechas fascistas
se adentraban en su alma.
Muerto cayó Federico
cuando el alba se asomaba,
su sangre regó la tierra,
la tierra de su Granada.
Él, la columna más firme
de alegrías y esperanzas,
él, la garganta más grande
tristemente arrebatada.

II
La penuria con su llanto,
vino y me besó la cara,
de entre todas las palomas
elegí a la más blanca.
Su sangre sigue versando
en la Vega de Granada
y un cantar de ruiseñores
le ponen voz a su estampa.

III
No podrán apagar los
verdes buitres, verdes capas
el bullicio de tu tierra
como acallaron tu alma,
ni el olor de los olivos,
ni el llanto de las guitarras,
ni aquel espíritu en flor
lleno de color y savia.

Luis
Interesante romance nos dejas Luis

Siempre es grato leerte


Besos
 

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