azulalfilrojo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llanuras de marea
Muda al índigo el cielo su celaje,
la mar despliega su implacable manto
y la tierra sucumbe al oleaje
incapaz de salir de su quebranto.
Ya vuelven las lomeras sin forraje,
ya cena cabizbajo el desencanto,
ya se curan las manos del coraje,
ya se cantan la copla y el taranto.
Páramos, campos de eventual fortuna,
eriales donde al ritmo de la luna
se libra la batalla más añeja.
Surcando el cielo del salobre encuentro
una cáfila de ánades se aleja,
pavoneándose, marisma adentro.