Llegada a casa

Rafael Garcia

Poeta recién llegado
Ella se apea antes que él, el taller de costura abre a las seis
llega, limpia su máquina
se enreda el pelo, el hilo y pedalea
acomoda el carrete y pedalea
bosteza y pedalea
recorre la tela y pedalea
en un momento de los tiempos, piensa en él y pedalea...con más fuerza

horas interminables después termina su faena

Él entra hasta las ocho
la fábrica está, hasta las antípodas de su miseria
checa y comprueba su puntualidad a la explotación
coloca aceite a los engranes demoledores de su destino
baja el switch de su inmortalidad, ruidosa y exterminadora de su salud
coloca las piezas hechas en orden, evita descuentos de vitalidad
la banda lenta, muy lenta, vomita sus alimentos, su ropa, sus idas al cine
los anhelos se automatizan, los sueños se hacen mínimo sueldo

el silbato anuncia el fin de la fagina


Al llegar a casa, él y ella...se miran, se besan

Olvidan su miseria
 
el silbato anuncia el fin de la fagina


Al llegar a casa, él y ella...se miran, se besan

Olvidan su miseria

Sí, bueno eso ocurre… a menudo, siempre, incluso aun sobrevalorando todavía más lo cotidiano :D
Por ejemplo en mi caso cuando me conecto en la madrugada a jugar Minecraft me olvido de todas las miserias humanas. :P

Pero eso es sabido. Vaya Dios a saber dónde está la sorpresa.

saludos.
 
Ella se apea antes que él, el taller de costura abre a las seis
llega, limpia su máquina
se enreda el pelo, el hilo y pedalea
acomoda el carrete y pedalea
bosteza y pedalea
recorre la tela y pedalea
en un momento de los tiempos, piensa en él y pedalea...con más fuerza

horas interminables después termina su faena

Él entra hasta las ocho
la fábrica está, hasta las antípodas de su miseria
checa y comprueba su puntualidad a la explotación
coloca aceite a los engranes demoledores de su destino
baja el switch de su inmortalidad, ruidosa y exterminadora de su salud
coloca las piezas hechas en orden, evita descuentos de vitalidad
la banda lenta, muy lenta, vomita sus alimentos, su ropa, sus idas al cine
los anhelos se automatizan, los sueños se hacen mínimo sueldo

el silbato anuncia el fin de la fagina


Al llegar a casa, él y ella...se miran, se besan

Olvidan su miseria


Hola, Rafael. Me ha gustado la manera incesantemente mecánica de describir el tedio cotidiano para resolverlo todo con un cierre que enaltece el amor entre dos seres humanos, como un bálsamo para tanta deshumanización.

Saludos cordiales.

Carlos
 

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