Llegas con el duro asfalto

Qalat Chabir

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.
 
Última edición:
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.


Ese primer amor que nos marca y nos persigue toda lavida y por más que lo intentemos siempre estará grabado en lo más profundo de nosotros, gran poema un placer leerte un abrazo
 
Es el camino de la vida el que nos lleva a estos momentos.

Un abrazo.
 
Bello todo. Entero. Vagué, sin duda, vagué por entre mis recuerdos.
Gracias .(Te habia perdido de mi sendero...que bueno que regresaste)
Ha sido un gusto..
Un abrazo fraterno querido Poeta amigo.
 
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.

sin palabras bello sentimiento, grato leerle
 
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.



¡ Ha sido muy hermoso !
tropezar con estos versos.
Un abrazo muy grande,un beso
y
 
Que lo recuerde... Precioso, lleno de pulpsaciones y un zig zag esplendido de versos... Un placer pasar, besitos envueltos en poesìa
què entrega!

Lau
 
Ratifico una vez más...
que tu poesía desde hace mucho
tiene los peldaños ganados...
aprovecho encontrarla
y dejar mi marquita.
¡Eres grande poeta!
Besos
 
Unas excelentes metáforas, Qalat, que hasta se me hace difícil interpretar, por esas palabras tuyas con las que has jugado para hacer esta sentida Poesía, pero no es importante interpretar, uno deduce entre contextos y sabe que la has querido bien veladita o es que es tu forma de verso. En todo caso hay Poesías que son para leer y admirar, hay Poesías como tu Poesía. Muchísimas gracias, me ha gustado la melancolía bien plasmada. Saludos Qalat.
 
Unas excelentes metáforas, Qalat, que hasta se me hace difícil interpretar, por esas palabras tuyas con las que has jugado para hacer esta sentida Poesía, pero no es importante interpretar, uno deduce entre contextos y sabe que la has querido bien veladita o es que es tu forma de verso. En todo caso hay Poesías que son para leer y admirar, hay Poesías como tu Poesía. Muchísimas gracias, me ha gustado la melancolía bien plasmada. Saludos Qalat.



En la película << El cartero y Neruda >>, que no sé si habrás visto, aquel le pregunta en una de las escenas, qué quería decir en unos versos suyos que había leído; Neruda le contesta que no se lo podía explicar porque el verso llega simplemente. Muchas veces no hay explicación, porque la explicación se la da cada uno de los lectores según cómo quiera interpretarlo y dependiendo de muchos factores que nos hacen a cada uno únicos.

Gracias Elisalle por tu comentario tan generoso y honesto.

Abrazos.
 
Qalat, he leído este poema varias veces. Cuanto más lo leo, más bello lo encuentro. Me lleva muy dentro de mí misma y eso, esa identificación del lector con lo escrito, sólo lo puede lograr un gran poeta.
No podría destacar un solo verso, son todos maravillosos.

Besos desde Buenos Aires y mis estrellas, más que merecidas.

-cass-
 
Gracias mi querida amiga; no sé si soy un gran poeta
pero tus palabras llegan adentro.
Es un placer para mí que todo lector de alguna
forma lo haga suyo
aunque sea a pequeños trozos de versos.

Besos Cass
 
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.

Qalat:
La nostalgia por lo bien amado y bien vivido con sabor dulce al paladar se quedará estacionada para siempre, atrapada en alguna parte entre la mente y el corazón. Y ahí detenida inspira los más bellos versos que se pudieran escribir, ahora ellos invadidos de melancolías y sutilezas, que parecieran doler pero hacen sonreir. Hermoso y me encantó. Te dejo estrellas, mi admiración, abrazo cálido y sonrisa iluminada. Gracias por compartir.
 
Qalat:
La nostalgia por lo bien amado y bien vivido con sabor dulce al paladar se quedará estacionada para siempre, atrapada en alguna parte entre la mente y el corazón. Y ahí detenida inspira los más bellos versos que se pudieran escribir, ahora ellos invadidos de melancolías y sutilezas, que parecieran doler pero hacen sonreir. Hermoso y me encantó. Te dejo estrellas, mi admiración, abrazo cálido y sonrisa iluminada. Gracias por compartir.


Tu interpretación de los hechos me deja en las nubes.

Besos
 
Siempre te esperé en el filo inseguro
de una mirada azul hacia un poniente amable.
Siempre fue así.
Luz de mediodía, también de tardes y canción de acantilados. Eres.
Recuérdalo.
Aquellas adoquinadas calles que se preñaron con nuestros pasos
ladran tributo sabor a azufre y calor a estaño
de aquel año donde mutuamente nos escondimos
jóvenes y confusos a cuatro sencillas letras que sumaban: amor.

Siempre te he esperado con dolor a primavera de mil novecientos ochenta.

Hoy quiero saber de una luna creciente
en el espejo cierto que refleja nuestros rostros:
estrellas cercanas, galaxias enteras de luz y sangre.

Porque tengo un huésped aullando por mis venas,
un perro verde que ladra y llora,
quizás un animal salvaje que huele un camino,
que graba con la fuerza de una hormiga valiente
huellas de un futuro próximo.

Llegas con el duro asfalto de los días.

Sí, hoy cesa el frío aquella arrogante escusa
para guillotinar el árbol que sembramos pobre de razones,
para aniquilar toda ilusión difícilmente escrita en un diario transparente;
ya puedo enmascarar aquellos miedos confusos
y poblar con tu mieles mis labios de sutiles momentos ebrios:
quejidos, quebrantos, desiertos libres para mi canto.






Sencillamente monstruoso este poema, es perfecto, no encontré ningún vacío, cada vez que leía un renglón me dabas más variantes, más ideas, más esteticismo, más imágenes. Además encontré en ciertos momentos algo de surrealismo, de verdadera poesía, se nota mucha prolijidad en el arte de versar, parece tan sencillo que parece que la voz poética respirara belleza e intencionalidad, me ha gustado, espero poderte dejar reputación, saludos, que pases bien y chispa estelares a tu pluma---
 

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