Llegas para el silencio

Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
desteñido polvoriento de astillas de
bocas escombradas, enmohecido
de quizá llamados que cayeron
exhaustos antes de mi noción
de soledad antigua
como el fuego de una antorcha
no me regala ni un silencio
de oscuridad a mí que estoy
en sus últimas olas casi
en las playas de la luz,
que en mi asfixia cabe sólo
la sorpresa del aire
y hasta que compruebe
sus gotas no sabré de
su tal vez cercanía de
sus tal vez gotas de mi
quizá muerte;
porque los brazos de los
gritos, mutilados antes
de mí no descascaran
la burbuja de mi silencio
por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
él desde mí en que esté solo de él
este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
del metal de la estatua de mi alma o de
la corona con que es
él, y mi soledad
existe.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Hermoso e intenso tu gran sembrado de versos, Maestro...

Un placer pasar a leerte poeta.... Saludos amigo...
 
Esos rescoldos de una pasión que se fue, se resisten a dejar de brindar esperanza, buscan ser fenix poeta, buscan reverdecer viejas emociones como la vez primera, magnifico Jorge, un enorme abrazo
 
Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
desteñido polvoriento de astillas de
bocas escombradas, enmohecido
de quizá llamados que cayeron
exhaustos antes de mi noción
de soledad antigua
como el fuego de una antorcha
no me regala ni un silencio
de oscuridad a mí que estoy
en sus últimas olas casi
en las playas de la luz,
que en mi asfixia cabe sólo
la sorpresa del aire
y hasta que compruebe
sus gotas no sabré de
su tal vez cercanía de
sus tal vez gotas de mi
quizá muerte;
porque los brazos de los
gritos, mutilados antes
de mí no descascaran
la burbuja de mi silencio
por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
él desde mí en que esté solo de él
este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
del metal de la estatua de mi alma o de
la corona con que es
él, y mi soledad
existe.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT la tristeza hecha hermosa Maestro como nadien la sabe decir
 
Lo he vuelto a leer,
Es asfixiante , pero emocionante,
da la impresión de que ha brotado natural, sin esfuerzo,
y está regado de palabras que solicitan ayuda....
Soledad, silencio, muerte, oxidado , escombros. etc....
pero se hace protagonista la palabra recomiezo.
Volver a comenzar. Nunca es tarde
Es un magnifico poema Jorge
 
Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
desteñido polvoriento de astillas de
bocas escombradas, enmohecido
de quizá llamados que cayeron
exhaustos antes de mi noción
de soledad antigua
como el fuego de una antorcha
no me regala ni un silencio
de oscuridad a mí que estoy
en sus últimas olas casi
en las playas de la luz,
que en mi asfixia cabe sólo
la sorpresa del aire
y hasta que compruebe
sus gotas no sabré de
su tal vez cercanía de
sus tal vez gotas de mi
quizá muerte;
porque los brazos de los
gritos, mutilados antes
de mí no descascaran
la burbuja de mi silencio
por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
él desde mí en que esté solo de él
este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
del metal de la estatua de mi alma o de
la corona con que es
él, y mi soledad
existe.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Excelente poema de amor Jorge donde con buenas pinceladas de imágenes plasmas tus sentimientos. Un fuerte abrazo amigo.
 
JORGE, amigo la soledad es como una amiga
que nunca nos falla cuando no queda nada
ella nunca nos abandona, mi enhorabuena
por tan bellas líneas llenas de inspiración
 
Preciosas y profundas letras nos compartes hoy poeta,
fue un placer entrar a disfrutarlas.
Le dejo un abrazo llenito de cariño en la distancia...
 
Tú llegas a veces para recomenzar este silencio
desteñido polvoriento de astillas de
bocas escombradas, enmohecido
de quizá llamados que cayeron
exhaustos antes de mi noción
de soledad antigua
como el fuego de una antorcha
no me regala ni un silencio
de oscuridad a mí que estoy
en sus últimas olas casi
en las playas de la luz,
que en mi asfixia cabe sólo
la sorpresa del aire
y hasta que compruebe
sus gotas no sabré de
su tal vez cercanía de
sus tal vez gotas de mi
quizá muerte;
porque los brazos de los
gritos, mutilados antes
de mí no descascaran
la burbuja de mi silencio
por eso tú vienes a recomenzar este silencio,
éste mi fiel, porque no hay un instante de no él hasta
él desde mí en que esté solo de él
este silencio pegajoso, meloso, oxidado, ya no sé si
del metal de la estatua de mi alma o de
la corona con que es
él, y mi soledad
existe.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Siempre exquisito tu versar, disfruto de tus grandiosas letras, saludos y abrazos.
 
Nos dejas unas imágenes de lujo, regresé a felicitarte y acompañarte más de lo que ya estas.
Un abrazo primito. Pili
 
Es que si yo soy generosa tu eres la generosidad misma, belleza en tu decir especial. Un abrazo primito.
 

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