ropittella
Poeta veterana en el Portal
su música anegó de sorpresa el llanto largo,
sonreí viendo bailar tus dedos en las cuerdas
y supe que una puerta se abría en el letargo.
Cuánto bien puede hacer tu guitarra, cuando acuerdas,
que será fiel testigo, del amor el descargo,
acelera prosas que latían notas lerdas,
sazona al corazón, le quita un sabor amargo.
Yo recuerdo haber bailado sola en aquel día,
un compás de espera, ansiosa de que el mundo entero
hurgara tu ademán, glorioso en la melodía.
Que abandonara airoso su preludio al artero,
se sumase al baile conociendo esa abadía,
como común refugio pacífico y certero.
Ser, por la alegría, el son sutil mortero,
de las infames angustias de la muerte
molienda al fin los maltratos de su suerte.
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