Llegué al puerto de mi alma

Flor de agosto

Poeta que considera el portal su segunda casa
Llegué al puerto de mi alma...

A esa orilla de playa donde las palmas bailan y las gaviotas cantan
Donde las olas entran y salen invitándome a jugar
Donde las caracolas a mis pies se sientan
a decorar arenas.

Allí mi corazón descansa.

La brisa que me acaricia al cruzarse en mi camino trae consigo granitos muy pequeñitos de sal
Besando mi piel mojada y quedándose a descansar

Allí me vuelvo sirena

Como si dentro de mi una memoria existiera de una vida pasajera
Es un vago recuerdo de cuando en mi cabeza las algas y estrellitas se enredaban como medusa cualquiera
De cuando una cola de pez dirigía mi camino y nadar los océanos fue parte de mi destino

Llegué al puerto de mi alma, donde mi corazón descansa, donde vuelvo a ser sirena y el sol me llena de calma
 
Última edición:
Llegué al puerto de mi alma...

A esa orilla de playa donde las palmas bailan y las gaviotas cantan
Donde las olas entran y salen invitándome a jugar
Donde las caracolas a mis pies se sientan
a decorar arenas.

Allí mi corazón descansa.

La brisa que me acaricia al cruzarse en mi camino trae consigo granitos muy pequeñitos de sal
Besando mi piel mojada y quedándose a descansar

Allí me vuelvo sirena

Como si dentro de mi una memoria existiera de una vida pasajera
Es un vago recuerdo de cuando en mi cabeza las algas y estrellitas se enredaban como medusa cualquiera
De cuando una cola de pez dirigía mi camino y nadar los océanos fue parte de mi destino

Llegué al puerto de mi alma, donde mi corazón descansa, donde vuelvo a ser sirena y el sol me llena de calma
En ese mágico lugar todo es posible. Me gustó mucho el final. Me recordó a un ovillejo que sintetiza todo el poema en su última rima. Un gusto.
 
Llegué al puerto de mi alma...

A esa orilla de playa donde las palmas bailan y las gaviotas cantan
Donde las olas entran y salen invitándome a jugar
Donde las caracolas a mis pies se sientan
a decorar arenas.

Allí mi corazón descansa.

La brisa que me acaricia al cruzarse en mi camino trae consigo granitos muy pequeñitos de sal
Besando mi piel mojada y quedándose a descansar

Allí me vuelvo sirena

Como si dentro de mi una memoria existiera de una vida pasajera
Es un vago recuerdo de cuando en mi cabeza las algas y estrellitas se enredaban como medusa cualquiera
De cuando una cola de pez dirigía mi camino y nadar los océanos fue parte de mi destino

Llegué al puerto de mi alma, donde mi corazón descansa, donde vuelvo a ser sirena y el sol me llena de calma
Me encanta la sencillez de tu poema y la dulzura de su letra. El puerto del alma, allí donde las olas mansas bañan con suavidad ese alma que precisa reparar fondos, calafatear sus doloridos costados. He disfrutado paseando tus palabras. Un cordial saludo.
 

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