
Llévame
Cántame sirena
no duermas
y húndeme más,
inúndame el alma
y escucha mis quejas.
Trasládame al bosque
dónde me aguardan ninfas
que quizá beban de mi
pero son muy bellas
y aunque lo son
no hay luna sin anochecer
ni sol sin amanecer.
Éste caballero se levanta
y aunque su armadura
esté doblada, su ser no lo hará
porque en su cenit hay una deidad
y las náyades le ayudan.
®Carlos Andrés, 2-2022®